El nanosatélite USAT-1, desarrollado en la Universidad Nacional de La Plata como el primer CubeSat universitario argentino de formato 3U, despega este jueves 1 de octubre de 2026 a las 15:18 hora argentina desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg en California, a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX.
El artefacto se convierte en el primer CubeSat universitario argentino de formato 3U.
Origen y desarrollo en La Plata
El proyecto nació en 2021, impulsado de manera conjunta por el Centro Tecnológico Aeroespacial y el grupo de Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones, ambos pertenecientes a la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata. En la creación, armado, testeo y ensamblaje de la misión trabajaron de manera conjunta investigadores, becarios, estudiantes y docentes.
Parece que fue ayer cuando Sonia, siendo alumna, vino y me dijo: ‘Marcos, quiero hacer un satélite’. Le respondí que empezáramos a pensarlo. Al poco tiempo tuvo la oportunidad de irse a Inglaterra a hacer un máster, y cuando regresó le dije: ‘Terminemos el satélite’.
Marcos Actis, decano de la Facultad de Ingeniería y director del CTA
Tras una convocatoria realizada en plena pandemia donde se presentaron cinco propuestas de CubeSat, el Centro Tecnológico Aeroespacial aportó recursos para contratar becarios. El satélite pesa cerca de 3 kilos y posee un formato de 10 por 10 por 34 centímetros. La empresa española UARX integró el dispositivo en un dispensador que lo resguarda durante el lanzamiento y lo libera posteriormente en la órbita prevista.
Componentes y validación en el espacio
El formato 3U equivale a tres unidades estándar CubeSat, cada una con una base de 10 centímetros por lado. Esta escala reduce el volumen, pero permite misiones especializadas a menor costo. El conjunto estructural incluye los mecanismos de orientación orbital, el control térmico, las comunicaciones, el sistema de potencia eléctrica y la computadora de a bordo.
La misión cumple una doble función científica y tecnológica. Por un lado, buscará obtener datos sobre la atmósfera y la superficie terrestre. Por el otro, pondrá a prueba en el espacio componentes fabricados localmente para obtener lo que se conoce como herencia de vuelo, validando la resistencia de los dispositivos frente al vacío, la radiación y los cambios bruscos de temperatura.
Mediciones atmosféricas y de superficie
El núcleo científico de la misión consiste en un receptor GPS/GNSS multiantena diseñado por el grupo de Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones. Mientras que en la vida cotidiana la tecnología de navegación vía satélite permite indicar la ubicación en un teléfono o trazar rutas, el USAT-1 utilizará una versión adaptada para determinar su propia posición espacial y captar señales para la observación terrestre.
El instrumento servirá para experimentar con dos técnicas específicas. La primera es la radioocultación, que analiza la alteración de una señal de navegación al atravesar distintas capas atmosféricas para estimar presión, temperatura y humedad. La segunda es la reflectometría, que estudia el rebote de las señales sobre la superficie terrestre para extraer datos vinculados con la humedad del suelo, la altimetría, la rugosidad y la cobertura vegetal. Una vez que el dispositivo sea liberado en órbita, el equipo de trabajo en La Plata deberá establecer el contacto inicial con el artefacto para comprobar el funcionamiento de los subsistemas diseñados en el país.
Lectura relacionada