El condado de St. Lucie descubrió 11 cámaras de lectura de matrículas de origen desconocido mientras retiraba dispositivos de la empresa Flock, en medio de un repliegue estatal y local de estas tecnologías.
El condado de St. Lucie halla equipos sin dueño
Las autoridades del condado de St. Lucie se dispusieron a retirar todos sus lectores automatizados de matrículas fabricados por la empresa Flock. En medio del proceso, el condado se topó con un inesperado rompecabezas operativo.
El inventario inicial del condado apuntaba a la existencia de 52 dispositivos instalados en su territorio. No obstante, al realizar la contabilidad física, los funcionarios descubrieron que en realidad había 66 cámaras operando en las calles, según reportó The Washington Post. Tras cruzar listas con la oficina del alguacil, la policía reclamó tres de los catorce aparatos no contabilizados, pero aún quedaron 11 equipos de propiedad y propósito inciertos.
El condado optó por colocar avisos físicos directamente sobre los postes de los dispositivos en cuestión. Las notificaciones advierten a los propietarios anónimos que tienen plazo hasta mediados de octubre para retirar el hardware por su cuenta. Si los dueños no se manifiestan, las autoridades locales recurrirán a la propia compañía Flock para esclarecer quién instaló las cámaras, si continúan transmitiendo datos y quién tiene acceso a esa información.
Las tensiones escalan en Port St. Lucie
En Port St. Lucie, los funcionarios anunciaron que 18 cámaras de Flock instaladas en derechos de vía estatales y del condado debían ser desinstaladas por el proveedor. La decisión responde a una pausa en el programa de lectores de matrículas debido a persistentes preocupaciones sobre la privacidad ciudadana.

El debate escaló durante una reunión del Concejo Municipal, donde varios residentes exigieron la prohibición definitiva de estos sistemas de seguimiento vehicular. Ciudadanos como Casey Huneycutt manifestaron su inquietud ante lo que consideran un esquema de vigilancia masiva incompatible con las libertades civiles, señalando además que los lectores sufren fallos de lectura que pueden asociar erróneamente a un ciudadano común con un comportamiento delictivo.
El concejal Anthony Bonna defendió la necesidad de implementar una pausa estricta para revisar los protocolos de retención de datos y establecer castigos claros ante posibles abusos. Bonna reconoció que ha habido incidentes locales de uso indebido
, lo que justifica frenar el programa hasta contar con una normativa que proteja tanto las libertades individuales como la seguridad pública.
Restricciones en las carreteras de Florida
El Departamento de Transporte de Florida revocó los permisos para el uso de lectores de matrículas en los derechos de vía de las carreteras estatales, lo que obligó a las policías locales a desactivar y retirar equipos que operaban en esas zonas.
La policía de Port St. Lucie limitó de manera drástica el uso de los sistemas remanentes. Su empleo quedó supeditado exclusivamente a situaciones que representen una amenaza inmediata para la vida humana, tales como la búsqueda de personas desaparecidas o en peligro, y requiere la autorización expresa del jefe de policía, Leo Niemczyk.

La compañía Flock, con sede en Atlanta, señaló que ya se ha comunicado con las autoridades locales y se encuentra dispuesta a revisar el equipo disputado para colaborar en la resolución del misterio en torno a las cámaras huérfanas que continúan sembrando dudas en el sur de Florida.
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