La acumulación de funciones de un abogado compromete la independencia necesaria para el debate judicial, dictaminó el tribunal…
El abogado François-David Bernier no podrá representar a su propia sociedad en una batalla inmobiliaria contra la ciudad de Quebec, ya que la Corte Superior ha declarado a todo su bufete, La Firme Avocats, inhábil para actuar.
Dado que Me Bernier es a la vez el abogado, el administrador único del demandante y un testigo clave en este caso de derechos adquiridos, la jueza Marie Cossette concluyó en una reciente decisión que esta combinación de roles compromete la independencia requerida para el juicio.
Me Bernier actuaba por sí mismo, mientras que la ciudad de Quebec estaba representada por Me Lisy-Ann Gagnon.
El contexto
La disputa principal se centra en el uso de un edificio ubicado en las calles Sault-au-Matelot y Saint-Pierre, donde el demandante reclama el reconocimiento de derechos adquiridos para servicios administrativos en los pisos superiores, lo que la ciudad impugna.
La ciudad también ha iniciado acciones penales y planea presentar una demanda reconvencional para detener lo que considera un uso inapropiado en virtud de la Ley de Planificación y Desarrollo Urbano.
La ciudad argumentó ante el tribunal que Me Bernier ocupa varios roles estrechamente relacionados con los puntos en disputa, lo que probablemente lo obligará a testificar sobre hechos esenciales. Según la ciudad, esta situación priva a los abogados de la distancia necesaria para el ejercicio de su función y la integridad del proceso judicial.
Las pruebas revelan que Me Bernier es el administrador único y el único representante de la empresa propietaria del edificio, además de dirigir La Firme Avocats inc., que ocupa el local. También actuó como administrador de Baron Lafrenière inc., una entidad que ocupó el edificio durante varios años, y firmó una declaración jurada en 2015 sobre el propósito del edificio.
En su decisión, el tribunal enfatiza que el testimonio del abogado es necesario y se refiere a elementos centrales del debate, como los pasos dados ante el municipio y el historial de ocupación del edificio.
La jueza Marie Cossette también señaló que el propio Me Bernier solicitó ser interrogado previamente por la ciudad en lugar de aceptar una lista de admisión.
Esta situación crea, según concluye el tribunal, un riesgo real de confusión entre los roles de abogado y testigo, lo que es incompatible con los requisitos éticos.
En su análisis, la Corte Superior recuerda que si la elección de un abogado no es un derecho absoluto, la declaración de inhabilidad sigue siendo una medida excepcional. Sin embargo, según el artículo 76 del Código de Ética de los Abogados, se prohíbe a un profesional actuar en un litigio si es evidente que será llamado a declarar sobre hechos esenciales, con el fin de preservar la independencia del abogado y la apariencia de justicia.
La jueza Cossette extiende esta inhabilidad a Me Vincent Boies y a otros miembros del bufete, considerando que su cercanía profesional con Me Bernier les impediría tener la distancia necesaria para evaluar su testimonio o realizar un contrainterrogatorio.
El tribunal, sin embargo, rechazó descalificar por adelantado a otros abogados que ocupan oficinas en el mismo edificio, considerando que esta solicitud era prematura ya que nada indica que serán contratados.
En desacuerdo con la decisión de la jueza Cossette, Me Bernier la apelará, según informó a Droit-inc.
