En el marco del debate anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre los océanos y el derecho del mar, los Estados miembros celebraron la entrada en vigor, el 17 de enero de 2026, del Acuerdo sobre la Biodiversidad Marina en Áreas más allá de la Jurisdicción Nacional (Acuerdo BBNJ). Asimismo, acogieron con satisfacción la próxima celebración, en 2028, de la Cuarta Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Océano, coorganizada por la República de Corea y Chile, quienes se han comprometido a un “proceso de preparación participativo”.
Tras este debate, en el que participaron alrededor de cincuenta delegaciones, la Asamblea General votará sobre cuatro proyectos de resolución: la resolución anual, de unas sesenta páginas, conocida como “omnibus”, que abarca la totalidad de la cuestión; la resolución sobre el Acuerdo BBNJ; la resolución sobre la sostenibilidad de la pesca; y la resolución que otorga el mandato a la República de Corea y a Chile para organizar la cuarta Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Océano en 2028.
El Acuerdo BBNJ
El objetivo principal del Acuerdo BBNJ es garantizar la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina en las zonas que no se encuentran bajo la jurisdicción nacional. La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, por su parte, establece el marco jurídico general para todos los océanos.
Al igual que la gran mayoría de los oradores, el Reino Unido consideró que el Acuerdo BBNJ ofrecerá una mayor protección a los dos tercios del océano ubicados en áreas más allá de las jurisdicciones nacionales.
India calificó este avance como un paso positivo, mientras que las Islas Salomón, en nombre del Foro de las Islas del Pacífico, y Palaos, en nombre de la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS), destacaron que el Acuerdo constituye un marco esencial para las zonas más allá de las jurisdicciones nacionales y elogiaron su papel “motor”.
Pakistán y Bangladesh subrayaron la importancia del Acuerdo BBNJ en un contexto de tensiones marítimas, según advirtió Indonesia, una preocupación compartida por Filipinas.
Estados Unidos insistió en el papel central de la Convención para garantizar la libertad de navegación y la resolución pacífica de controversias, rechazando las reivindicaciones de China en el Mar de China Meridional, que consideran ilegales.
China, por su parte, denunció las acciones unilaterales de Estados Unidos en relación con la explotación de los fondos marinos, un patrimonio común de la humanidad, y lamentó la politización de ciertas cuestiones, argumentando que es hora de luchar contra cualquier forma de hegemonía.
Pekín también acusó a Washington, que no es signatario de la Convención, de aplicar únicamente las disposiciones que le convienen, violando, según su opinión, el espíritu del derecho del mar. Esta perspectiva fue compartida por la Federación de Rusia, que acusó a Estados Unidos de “pisotear” un régimen al que no pertenece.
Australia advirtió sobre las conductas “coercitivas” observadas en el Mar de China Meridional en los últimos años, considerando que las reivindicaciones excesivas de algunos países ponen en peligro la paz y la seguridad en la región.
Todas las reivindicaciones marítimas deben basarse en las reglas de la Convención, que son exhaustivas, recomendó la delegación de Singapur, que presentó la resolución “omnibus” anual de la Asamblea sobre la cuestión general de los océanos y el derecho del mar.
Contaminación plástica y cambio climático
A pesar de un sólido marco jurídico para la gobernanza marítima, las amenazas se intensifican: acidificación, aumento del nivel del mar, pérdida de biodiversidad y contaminación plástica, alertó la Presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock.
Numerosas delegaciones se refirieron al dictamen consultivo “histórico” emitido por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) el 23 de julio sobre las obligaciones de los Estados en materia de cambio climático. Para Noruega, la clara referencia a este dictamen en el proyecto de resolución omnibus, que subraya la relación entre la lucha contra el cambio climático y la gestión sostenible de los océanos, es esencial. Palaos, sin embargo, lamentó que este texto no fuera lo suficientemente ambicioso en lo que respecta a los avances jurídicos sobre el cambio climático.
Ante el cambio climático, Canadá apoyó las estrategias de adaptación que protegen los cultivos y los medios de vida. Un desafío importante para Francia, que continuará promoviendo su “ambición climática”, apoyando en particular el desarrollo de la hoja de ruta para la eliminación gradual de los combustibles fósiles, lanzada por la Presidencia brasileña de la COP30 en Belém, con el fin de acelerar la implementación de las decisiones adoptadas en la COP28 en 2023.
El proyecto de resolución omnibus, cuya revisión está prevista para más adelante, se encuentra actualmente estancado debido a una enmienda presentada por Brasil para incluir una referencia a la COP30. Esta oposición proviene, en parte, de Estados Unidos, que considera que “los acuerdos internacionales no deben ser una carga”. La delegación estadounidense se mostró dispuesta a apoyar el proyecto “siempre y cuando” se retire dicha enmienda.
Otra preocupación ampliamente compartida por las delegaciones fue la contaminación plástica marina. Según el informe del Secretario General de la ONU, el comité intergubernamental de negociación encargado de elaborar un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación plástica, en particular en el medio marino, concluyó sus trabajos en agosto de 2025 sin consenso sobre el texto del instrumento. El comité decidió reanudar las negociaciones en una fecha que se anunciará posteriormente.
Entre otros temas abordados por las delegaciones, la formación y la transferencia de tecnología fueron particularmente destacadas.
En su informe sobre “los océanos y el derecho del mar”, el Secretario General recordó que la Asamblea General decidió que el Proceso Consultivo Informal Abierto a Todos sobre los Océanos y el Derecho del Mar centraría los debates de su vigésimo quinta reunión en el tema: “Fortalecimiento de las capacidades y transferencia de tecnologías marinas: elementos nuevos, nuevos enfoques y nuevos desafíos”.
Este enfoque fue elogiado por varias delegaciones, como Camerún, que alentó una cooperación internacional más inclusiva, centrada en una mejor comprensión de los océanos y la movilización de los recursos necesarios para lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 14.
El informe del Secretario General subraya la necesidad de fortalecer las capacidades, la transferencia de tecnología y el acceso a la financiación para garantizar una gestión sostenible de los océanos. Tras la movilización excepcional de la conferencia de Niza, se insta a los Estados a continuar sus esfuerzos de cara a la conferencia de 2028, presentando ahora la gobernanza de los océanos como un imperativo tanto moral como práctico, resumió la Presidenta de la Asamblea General.
Para guiar sus trabajos, la Asamblea contaba con dos informes del Secretario General sobre los océanos y el derecho del mar (A/80/70 y A/80/364), dos informes del Grupo de Trabajo Especial Plenario sobre el Mecanismo de Notificación y Evaluación Sistemáticas a Escala Mundial del Estado del Medio Marino, incluidos los aspectos socioeconómicos (A/80/504 y A/80/552), así como un informe sobre los trabajos del Proceso Consultivo Informal Abierto a Todos sobre los Océanos y el Derecho del Mar en su vigésimo quinta reunión (A/80/159).
La Asamblea General escuchará las últimas intervenciones en el marco de este debate y votará sobre los proyectos de resolución mañana, martes 9 de diciembre, por la tarde.
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