Adidas ha demandado ante el Tribunal Federal de Australia a la marca de moda rápida White Fox, a la que acusa de comercializar prendas con cuatro rayas paralelas que infringen su icónico diseño de tres franjas y buscan confundir deliberadamente a los consumidores sobre un posible vínculo comercial.
La multinacional alemana de ropa deportiva inició un proceso judicial ante el Tribunal Federal de Australia tras asegurar que la firma australiana ignoró sus reiterados requerimientos para retirar del mercado las prendas con el diseño de cuatro rayas. Los representantes legales de la marca germana documentaron la infracción mediante la compra de una docena de artículos presuntamente infractores y la recopilación de fotografías de grandes campañas publicitarias instaladas en la red de autobuses de Sídney.
El litigio pone frente a frente a dos gigantes de públicos muy diferentes pero con una intensa presencia comercial. Mientras que la marca de las tres franjas registró su histórico diseño en Australia en 1957, White Fox se ha consolidado como un fenómeno de la moda rápida desde su fundación en 2013 por la pareja formada por Georgia y Daniel Contos junto a Melina Maceri, alcanzando ingresos por 542 millones de dólares australianos en el ejercicio cerrado en junio de 2025.

Las acusaciones sobre publicidad engañosa y alteraciones digitales
En el centro de la disputa legal se encuentran no solo los pantalones de chándal y las bermudas de descanso comercializados desde enero de 2026, sino también las estrategias de mercadotecnia digital de la empresa australiana. Durante las primeras vistas judiciales, el abogado de Adidas, Patrick Flynn SC, argumentó ante el juez Ian Jackman que la compañía local utilizaba las franjas paralelas con una intención de comerciar con nuestra reputación.
La demanda sostiene que las publicaciones promocionales de White Fox en redes sociales combinaban sus calcetines y pantalones de cuatro rayas con calzado original de Adidas, lo que generaba en el consumidor la falsa impresión de una colaboración autorizada o un respaldo oficial. Según la documentación presentada por la demandante, tras iniciarse el proceso judicial, una fotografía publicitaria de junio de 2025 que mostraba a una modelo con zapatillas de la marca alemana sufrió modificaciones digitales progresivas hasta eliminar por completo las icónicas franjas del calzado.
La estrategia de defensa ante el Tribunal Federal
Durante la primera comparecencia celebrada un viernes ante el tribunal, el equipo jurídico de la firma australiana rechazó rotundamente las acusaciones de infracción de marca. El abogado Ed Heerey KC adelantó que su representada argumentará que los cuatro trazos paralelos impresos en su ropa cumplen una función meramente decorativa y no actúan como un distintivo comercial.
Obviamente Adidas tiene reputación. Su propio eslogan dice que es la marca con tres rayas. Énfasis en las tres.

Como parte de su estrategia defensiva, la compañía local planea demostrar que el uso de franjas decorativas similares es una práctica habitual en el sector de la moda rápida australiana. Los representantes de la firma señalaron la existencia de prendas análogas comercializadas por competidores como Princess Polly, Cotton On, Sportscraft, Glassons y Shein.
Antecedentes judiciales y próximos pasos procesales
La multinacional alemana no es ajena a este tipo de batallas legales en territorio australiano. En 2013, la compañía ganó un litigio similar contra Pacific Brands por la venta de calzado deportivo adornado con cuatro franjas paralelas, un precedente que sus representantes consideran clave para calificar el actual conflicto como un asunto bien documentado.

No obstante, el historial global de la marca presenta altibajos recientes, tras haber sufrido reveses en tribunales del Reino Unido frente a la firma Thom Browne y restricciones en el registro de marcas amplias en la Unión Europea. La demanda actual busca una orden judicial que prohíba de forma definitiva la fabricación y venta de las prendas denunciadas, además de una compensación económica que incluya los beneficios obtenidos por White Fox, intereses y costas procesales.
El juez Ian Jackman programó un juicio de tres a cuatro días de duración para principios del próximo año, fecha en la que el Tribunal Federal deberá determinar si el diseño de cuatro rayas supera la línea entre la ornamentación común y la imitación comercial ilegal.
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