Por Acácio Moraes
(Folhapress) – Quizás sea mejor moderar el cambio del azúcar por el edulcorante en su café. Un estudio científico reveló que el edulcorante podría estar relacionado con la pérdida de memoria y el deterioro de diferentes funciones cognitivas.
Los resultados del estudio muestran que el consumo de altas dosis diarias de edulcorante podría acelerar la pérdida de capacidades cognitivas en un 62%, con perjuicios más pronunciados entre personas de 35 a 60 años. Los pacientes con diabetes también demostraron ser más propensos a sufrir neurodegeneración al usar altos niveles de edulcorantes.
Según Claudia Suemoto, profesora de la USP (Universidade de São Paulo) y coordinadora responsable de la investigación, ya existen evidencias de que el uso de edulcorantes puede causar problemas como cáncer y enfermedades cardiovasculares y metabólicas, pero el nuevo estudio presenta, de forma inédita, una medida de los efectos de estas sustancias también en la salud del cerebro.
Para llegar a estos resultados, el equipo de investigadores utilizó datos del ELSA-Brasil (Estudio Longitudinal de Salud del Adulto), con información de más de 12.000 participantes recopilada entre 2008 y 2010. Durante la investigación, todos los voluntarios tuvieron que detallar sus dietas, y con esto los científicos pudieron medir tanto el consumo intencional de edulcorantes como la ingesta de edulcorantes incorporados a alimentos ultraprocesados.
Además, el rendimiento cognitivo de estas personas fue evaluado al principio, a la mitad y al final del período de estudio utilizando protocolos estándar. Los investigadores evaluaron aspectos como la fluidez verbal, la memoria y la velocidad de razonamiento. Finalmente, los análisis estadísticos se ajustaron para eliminar posibles factores de confusión: edad, sexo, nivel de actividad física, índice de masa corporal y morbilidades (diabetes o hipertensión).
Resultados del estudio
Los resultados arrojan luz sobre los efectos perjudiciales de los edulcorantes en nuestra salud. Suemoto, sin embargo, llama la atención sobre las limitaciones del trabajo. En primer lugar, como la investigación aún es nueva, es necesario replicar los resultados en otros estudios en todo el mundo. “No se pueden cambiar las políticas públicas basándose únicamente en un solo estudio”, afirma.
Además, las investigaciones sobre los efectos en la salud de elementos específicos de la dieta tienen muchos factores de confusión que son difíciles de aislar. Los participantes que tienen malos hábitos alimenticios también tienden a tener otros hábitos perjudiciales, como el sedentarismo y el tabaquismo, y problemas de salud, como la diabetes y la hipertensión, que influyen en los resultados.
En este estudio, los investigadores buscaron ajustar estadísticamente lo que fue posible. “Aún así, existe cierto grado de confusión residual. Podemos ajustar lo que medimos”, dice Suemoto. Esta limitación, sin embargo, no disminuye la solidez de los resultados, que fueron publicados este miércoles (3) en la prestigiosa revista Neurology.
Por último, como los datos fueron recopilados entre 2008 y 2010, la investigación no incluye la sucralosa entre los edulcorantes estudiados. Esta sustancia, que se utiliza ampliamente hoy en día en el país, aún no estaba disponible comercialmente en ese momento. Otras evidencias científicas, sin embargo, revelan que este edulcorante no debería tener efectos diferentes a los demás.
Un estudio de 2017 con 1.500 participantes mayores de 60 años mostró que el consumo de bebidas endulzadas artificialmente aumentó los riesgos de accidente cerebrovascular (ACV) isquémico, demencia general y demencia de Alzheimer. Entre las bebidas analizadas se encontraban aquellas con adición de sucralosa.
Manuella Toledo Matias, geriatra del Hospital Universitario Lauro Wanderley de la UFPB (Universidade Federal da Paraíba), afirma que prestar atención a los factores de riesgo modificables de la demencia, entre ellos la alimentación, puede reducir en un 40% la probabilidad de desarrollar estas enfermedades. En este sentido, la especialista destaca la importancia de eliminar el uso de edulcorantes, si es posible, o reemplazarlos por sus equivalentes naturales. Además, según ella, es importante consumir más alimentos in natura y evitar los ultraprocesados. “Debemos pelar más y desembalar menos”, dice.
La asociación entre el consumo de ultraprocesados y el deterioro cognitivo ya está bien establecida en la comunidad científica. En Brasil, los resultados del propio ELSA mostraron que una dieta basada en alimentos industrializados con bajo contenido nutritivo está relacionada con un aumento del 28% en la velocidad de progresión de la demencia. Los resultados, que también fueron obtenidos por el equipo de investigación de la profesora Suemoto, sirvieron de motivación para el trabajo más reciente, centrado en los efectos específicos de los edulcorantes.
