El consumo de agua potable con alto contenido de sal podría estar contribuyendo al aumento de la presión arterial, según indican estudios recientes. Las personas que viven en zonas costeras parecen ser las más expuestas a este riesgo, ya que el agua subterránea en estas regiones puede estar contaminada por intrusión de agua marina, lo que eleva sus niveles de sodio.
Un hallazgo inesperado apunta a que fuentes de sal no tradicionalmente asociadas con la dieta — como el agua de consumo — podrían estar afectando la salud cardiovascular de millones de personas, incluso aquellas que controlan su ingesta de sal mediante alimentos.
Los investigadores advierten que, aunque se necesita más estudio para determinar el alcance exacto del problema, el agua potable con alta salinidad representa un factor ambiental relevante en el control de la presión arterial, especialmente en comunidades vulnerables cercanas al mar.
