El agujero negro J2245+3743, ubicado a 10 mil millones de años luz de la Tierra, posee una masa 500 millones de veces superior a la del Sol.
La luz que los astrónomos observan de este objeto proviene de una época temprana del universo. Además, el tiempo transcurre de manera diferente en las proximidades de este agujero negro: siete años en la Tierra equivalen a solo dos años allí.
Los investigadores creen que un destello de luz detectado recientemente fue causado por un evento de disrupción de marea (TDE, por sus siglas en inglés).
Este fenómeno implica que una estrella masiva fue desintegrada por la intensa fuerza gravitatoria del agujero negro.
¿Cómo terminará todo? Esta pregunta ha ocupado a los astrónomos durante décadas, debatiéndose si el universo se contraerá hasta desaparecer o se expandirá indefinidamente. Ahora, tras realizar cálculos exhaustivos, los científicos sugieren que el fin del universo podría estar más cerca de lo que se pensaba.
