El tenista serbio Novak Djokovic, considerado una ‘leyenda viva’ y 24 veces campeón de Grand Slam en la categoría masculina, se quedó con el subcampeonato del Abierto de Australia tras perder ante el español Carlos Alcaraz (número 1 del mundo) en la final disputada el 1 de febrero en Melbourne, con un marcador de 1-3. A pesar de la derrota, Djokovic elogió a su rival, afirmando que “la mejor palabra para describir lo que has hecho es histórica, legendaria”.
El triunfo de Alcaraz justificaba las palabras de su oponente. Con su victoria en el Abierto de Australia, Alcaraz completó el ‘Grand Slam de Carrera’, al ganar los cuatro torneos de Grand Slam, a la edad de 22 años y 272 días. Esto lo convierte en el jugador más joven en la historia en lograr esta hazaña. Rafael Nadal, anterior poseedor del récord a los 24 años y 3 meses, presenció el histórico momento desde las gradas.
Alcaraz, ahora una “joven leyenda”, consiguió su primer título de Grand Slam en el US Open de septiembre de 2022, cuando tenía 19 años y 4 meses. Esta victoria también le permitió convertirse en el primer jugador en alcanzar el número 1 del ranking mundial antes de cumplir los 20 años, desde la creación del sistema de clasificación en 1973.
Durante la ceremonia de premiación, Alcaraz expresó su admiración por Djokovic, declarando: “Has inspirado no solo a tenistas, sino a todos los atletas del mundo. Crecí viendo tus partidos y es un honor poder competir contigo”.
Alcaraz, con siete títulos de Grand Slam en su haber, ahora se enfrenta al desafío de conseguir el ‘Grand Slam del Calendario’, un logro conseguido por Rod Laver (Australia) en 1969. El Grand Slam del Calendario, que consiste en ganar los cuatro torneos de Grand Slam en un mismo año, fue previamente alcanzado por Don Budge en 1938, y por Laver en 1962 y 1969; siendo Laver el último en lograrlo en la era abierta, iniciada en 1968.
Por su parte, Djokovic, quien buscaba su título número 25 de Grand Slam y convertirse en el campeón masculino de mayor edad en la historia de estos torneos, felicitó personalmente a Alcaraz tras el partido, acercándose a su campo. El tenista serbio, nacido en 1987, admitió: “Realmente no pensé que volvería a llegar a una final de Grand Slam” y añadió, con incertidumbre sobre su futuro: “No sé qué pasará mañana, y mucho menos en seis o doce meses, solo Dios lo sabe”.
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