Una dieta rica en alimentos integrales, como frutas, verduras, pescado, nueces y legumbres, puede ayudar a combatir la inflamación y mejorar los síntomas de la artritis. Esta es la base de la dieta mediterránea, que se ha demostrado que ofrece numerosos beneficios para la salud, incluyendo la reducción de la presión arterial, la protección contra enfermedades crónicas y la pérdida de peso, lo que puede aliviar el dolor en las articulaciones.
Según estudios, el consumo regular de pescado, especialmente aquellos ricos en ácidos grasos omega-3 como el salmón, la caballa, el arenque y las sardinas, puede disminuir los niveles de proteínas inflamatorias como la proteína C reactiva (PCR) y la interleucina-6. Se recomienda consumir entre 113 y 170 gramos de pescado dos veces por semana, aunque algunos expertos sugieren que una mayor ingesta podría ser aún más beneficiosa.
Adoptar una alimentación antiinflamatoria no solo beneficia a las personas con artritis, sino que también puede contribuir a la salud cardiovascular y prevenir otras enfermedades crónicas.
