Investigaciones recientes sugieren que un hábito cotidiano y aparentemente inofensivo podría tener implicaciones para la salud cerebral, incluyendo un posible vínculo con la enfermedad de Alzheimer. Estudios científicos están explorando la conexión entre la salud nasal y el cerebro, según informa el New York Post.
La mayoría de las personas se tocan o manipulan la nariz con frecuencia a lo largo del día, un gesto que suele pasar desapercibido. Sin embargo, los investigadores advierten que esta acción podría abrir la puerta a problemas de salud inesperados. Las manos no lavadas pueden transferir gérmenes a las fosas nasales, provocando inflamación local, daño al revestimiento nasal y la formación de costras o sangrado recurrente.
Se cree que estas lesiones repetidas debilitan la barrera natural de la nariz, permitiendo que patógenos accedan a áreas más sensibles del cuerpo. Actualmente, se está investigando la hipótesis de que el daño al revestimiento nasal podría facilitar el paso de bacterias al cerebro a través de vías nerviosas directas, desencadenando respuestas inflamatorias y estimulando la formación de placas de proteína beta amiloide, un sello distintivo del Alzheimer.
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta la memoria y las funciones cognitivas, afectando a millones de personas en todo el mundo. Aunque la causa exacta de la enfermedad aún se desconoce, estudios recientes se han centrado en el llamado eje «nariz-cerebro», una conexión neuronal directa entre las fosas nasales y el sistema nervioso central. Dado que los centros olfativos son de las primeras áreas cerebrales afectadas por la enfermedad, las pruebas de olfato se están explorando como una herramienta potencial para la detección temprana.
Un estudio realizado en 2022 en la Universidad Griffith de Australia demostró que manipular la nariz en ratones permitió que una bacteria llamada Chlamydia pneumoniae llegara al nervio olfativo y, posteriormente, al cerebro, donde causó respuestas patológicas similares a las asociadas con el Alzheimer. Posteriormente, se observó que las células cerebrales comenzaron a producir y acumular proteína beta amiloide, lo que interrumpe la comunicación entre las neuronas y provoca su daño, manifestándose en pérdida de memoria y deterioro cognitivo.
El neurocientífico James Saint John, supervisor del estudio, comentó que estos resultados muestran por primera vez la capacidad de esta bacteria para viajar directamente de la nariz al cerebro e iniciar mecanismos de enfermedad similares a los del Alzheimer. Advirtió que las observaciones en modelos animales podrían tener implicaciones preocupantes para los humanos. Una revisión científica publicada en 2023 respaldó esta hipótesis.
Los expertos enfatizan la importancia de cuidar la salud nasal. La neurocirujana estadounidense Betsy Granch recomienda evitar comportamientos que puedan dañar el revestimiento nasal, como hurgar en la nariz o depilar los pelos nasales, ya que la prevención comienza con hábitos simples que a menudo se subestiman.
