A partir de los 45 años, el organismo comienza a experimentar cambios metabólicos y hormonales que impactan directamente en la rutina y la calidad de vida. Entre las transformaciones más conocidas se encuentran la pérdida gradual de masa muscular y la reducción de la densidad ósea, factores que pueden comprometer la fuerza física, la movilidad y la autonomía con el tiempo.
En este contexto, la alimentación juega un papel estratégico en el mantenimiento de la salud. Entre los alimentos que destacan se encuentra la ciruela pasa, una fruta que reúne propiedades nutricionales relevantes para la preservación de la estructura corporal durante el envejecimiento. La información proviene del periódico La Nación, de Argentina.
Con una alta concentración de proteínas vegetales, antioxidantes y compuestos bioactivos, la ciruela pasa se considera una aliada para la salud muscular y ósea. Estos nutrientes actúan en procesos relacionados con la fuerza física y la integridad de los tejidos, ayudando a minimizar los efectos naturales del avance de la edad.
La evidencia científica respalda este potencial. Un estudio publicado en el Journal of Medicinal Food identificó que el consumo regular de ciruelas pasas por parte de mujeres mayores de 45 años se asoció con niveles más elevados de IGF-1, una hormona producida principalmente por el hígado bajo el estímulo de la hormona del crecimiento (GH). La investigación también observó una mayor capacidad antioxidante y una reducción de los marcadores inflamatorios, lo que indica beneficios en la preservación de la masa muscular y la densidad ósea.
Otro aspecto relevante es el contenido de fibra soluble presente en la fruta, que contribuye a la regulación del apetito y a un metabolismo más equilibrado. Esta fibra ayuda a ralentizar la absorción de glucosa, favoreciendo el control de la glucemia, un aspecto cada vez más importante con el paso de los años. El sorbitol, un azúcar natural de la ciruela pasa, refuerza este efecto al retrasar la liberación de glucosa en el organismo y promover una mayor estabilidad energética.
La composición nutricional se complementa con minerales y vitaminas esenciales, como hierro, cobre, magnesio y vitamina K. Estos micronutrientes participan directamente en la formación y el mantenimiento de huesos fuertes, además de desempeñar funciones importantes en procesos metabólicos relacionados con la fuerza y el funcionamiento general del organismo.
Consumo de la fruta
A pesar de sus beneficios, el consumo debe ser moderado. Los expertos indican una porción diaria de alrededor de 50 gramos, equivalente a cinco o seis ciruelas pasas, como cantidad suficiente para obtener efectos positivos sin un exceso de azúcares naturales. La fruta puede incluirse en refrigerios, combinada con yogures, añadida a ensaladas o utilizada en postres más saludables.
Además de contribuir a la salud muscular y ósea, las ciruelas pasas también promueven la saciedad y ayudan al funcionamiento del sistema digestivo, lo que amplía su versatilidad en la alimentación de adultos a partir de los 45 años.
Aún así, los profesionales de la salud recomiendan que cualquier cambio en la dieta se realice con la orientación de un médico o nutricionista, especialmente en el caso de personas con condiciones preexistentes o necesidades nutricionales específicas.
