El escenario se convierte en el vehículo perfecto para explorar las complejidades de los sentimientos humanos. En esta propuesta, los personajes de Graham, Libi y Atilio se ven envueltos en una narrativa donde la lírica se entrelaza con un patetismo absurdo y rimbombante al momento en que el amor los toma por sorpresa.
La puesta en escena no solo se limita al drama emocional, sino que propone un viaje de aventuras estructurado como una metáfora, permitiendo que el espectador se sumerja en una experiencia que desafía las convenciones tradicionales de la dramaturgia.
