El rey Carlos III ha tomado una decisión firme con respecto al príncipe Andrés: se le ha pedido que abandone la residencia de Royal Lodge, su hogar durante muchos años. Esta medida, según reportan medios como News.com.au, BBC y The Telegraph, se produce en medio de un renovado escrutinio sobre sus vínculos con Jeffrey Epstein.
Aunque inicialmente se esperaba que Andrés permaneciera en Royal Lodge, una propiedad que ha ocupado desde 1988, la situación ha cambiado. The Times incluso describe la salida del príncipe como una «humillación». La solicitud de mudanza se habría producido después de negociaciones sobre los costos de mantenimiento de la propiedad, que se estima son bastante elevados.
El príncipe Andrés, quien previamente fue apartado de sus funciones reales debido a su asociación con Epstein, ahora deberá buscar un nuevo hogar. The Nightly señala que esta expulsión se da en un momento particularmente delicado, con la reaparición de interrogantes sobre su pasado. Se espera que se mude a Frogmore Cottage, una propiedad más modesta en los terrenos del Castillo de Windsor.
