El primer ministro británico, Andy Burnham, ha advertido que el Servicio Nacional de Salud (NHS) colapsará si el gobierno no reforma el sistema de atención social. En una entrevista con la BBC, Burnham descartó poner plazos inmediatos a los cambios, mientras la oposición conservadora exige evitar aumentos de impuestos.
El primer ministro británico, Andy Burnham, ha señalado que el sistema de salud en Inglaterra corre un riesgo inminente de colapso si no se acomete una transformación profunda de la asistencia social bajo el peso de la presión asistencial. En su primera gran entrevista tras asumir el cargo en Downing Street, el mandatario reconoció que no puede establecer un calendario exacto para la llegada del nuevo modelo, pero prometió emplear todo su capital político en resolver la crisis.
El riesgo de colapso en el NHS y los planes de reforma
Durante su intervención, Burnham subrayó la urgencia de actuar para evitar que el sistema sanitario siga absorbiendo a pacientes que podrían recibir mejor atención en el ámbito comunitario o residencial. El NHS nunca recuperará buenos estándares en las listas de espera si no se soluciona primero la situación de los cuidados sociales, según advirtió el jefe del Gobierno.

Si no lo hacemos, el NHS colapsará bajo el peso de intentar cuidar a personas que en realidad no necesitaban terminar en el sistema del NHS. Andy Burnham, primer ministro británico
Para acelerar las soluciones, el primer ministro pretende recortar los plazos de la Comisión Casey, una revisión independiente encabezada por la baronesa Louise Casey que analizaba opciones a largo plazo. Aunque sus recomendaciones finales no se esperaban hasta 2028, el Ejecutivo busca adelantar ese calendario para propiciar cambios sustanciales antes de agotar la legislatura actual.
Los costes económicos y el debate sobre la financiación
A diferencia de la sanidad pública, los servicios sociales no son gratuitos en el punto de uso. En Inglaterra e Irlanda del Norte, las personas con ahorros superiores a 23.250 libras no tienen derecho a recibir ayuda financiera por parte de los ayuntamientos, lo que a menudo obliga a las familias a vender sus viviendas para sufragar la asistencia.

Sarah Woolnough, directora ejecutiva de The King’s Fund, calificó el modelo actual como punitivo y recordó que uno de cada siete ciudadanos paga más de 100.000 libras de su propio bolsillo.
Reacciones políticas y la advertencia de la oposición
La falta de concreción sobre el método de financiación desató críticas inmediatas de la oposición. Kemi Badenoch, líder del Partido Conservador, envió una carta al primer ministro para exigirle que descarta subidas de impuestos, recalcando que cualquier solución debe proteger el esfuerzo de quienes han ahorrado durante toda su vida.
En la misma línea, Nigel Farage criticó duramente la posibilidad de establecer un gravamen sucesorio del 10 por ciento sobre los bienes, alegando que penalizaría a cientos de miles de hogares de clase trabajadora.
Restricciones en el sistema de prestaciones sociales
Además de la crisis asistencial, Burnham abordó el gasto estatal en subsidios y adelantó una mayor exigencia para los perceptores de ayudas públicas. El jefe del Gobierno apuntó que el país debe endurecer las condiciones para recibir beneficios, especialmente entre los jóvenes, vinculando el apoyo institucional a la aceptación de oportunidades laborales y de salud mental adaptadas.
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