El espectáculo que hacía vibrar al público cada día ha regresado. La producción, que ya está cosechando elogios, destaca por su cuidada puesta en escena y las interpretaciones de su elenco.
Los vestuarios, diseñados por Oriol Burés, son particularmente llamativos. Logran un equilibrio entre la adecuación temporal y una paleta de colores vibrantes y un toque de fantasía, otorgando al montaje una estética precisa pero con un aire mágico que se extiende a otros aspectos de la producción.
El escenario es igualmente impresionante. Una cascada de papeles envuelve el espacio escénico, evocando la creación de una película animada. En su interior, un escenario giratorio y múltiples elementos móviles de gran tamaño ofrecen a los intérpretes un amplio espacio para desenvolverse. La calidad de la artesanía es notable.
Paula Malia brilla como Greta, con una voz que recuerda a las princesas de Disney, a la vez que dota al personaje de profundidad y emoción. Su personaje, aunque ficticio, está inspirado en las primeras animadoras femeninas de Disney, como Retta Scott. Por su parte, Diana Roig, con su voz clara y resonante, cautiva como Mina Moretti, la amiga de Greta, mostrando encanto y humor. Oriol Burés interpreta a Mr. Disney, bajo el nombre de Walter, en una de las representaciones más acertadas del personaje que se han visto. Walter es retratado como un hombre creativo y ambicioso, que interpretaba un papel incluso frente a la cámara, un papel que acabó detestando. Este matiz se explora con gran sensibilidad en la obra, dotando al personaje de una complejidad interesante y matizada, sin caer en la caricatura o el antagonismo, sino mostrándolo como un ser humano.
La calidad de la música, los vestuarios, el escenario y, sobre todo, el talento del elenco, han conmovido profundamente al público. Se trata de una producción con el potencial de triunfar en escenarios como Broadway o el West End.
El espectáculo está disponible en Apple Music y Spotify, y se representa en el Teatre Tívoli hasta el 10 de mayo.
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