El primer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, decidió remover al jefe de la Comisión Anticorrupción (MACC) tras las denuncias de presuntos vínculos con una «mafia corporativa». La decisión se produjo en medio de crecientes protestas públicas que exigían la salida del funcionario saliente.
En un movimiento sin precedentes, el gobierno nombró como nuevo jefe de la MACC a un exjuez de la Corte Alta, cuya designación requirió el consentimiento del Rey de Malasia, conocido como el Agong.
Tras su nombramiento, el comisionado saliente de la MACC, Azam Baki, instó al personal de la comisión a brindar su pleno apoyo al nuevo líder, enfatizando la importancia de la unidad y la continuidad en la lucha contra la corrupción.
