Un estudio reciente, los resultados del ensayo COBRRA publicado el 11 de marzo en NEJM, indica que el riesgo de sangrado clínicamente relevante fue significativamente menor con apixaban en comparación con rivaroxaban en pacientes con tromboembolismo venoso (TEV) agudo durante un período de tratamiento de tres meses. Más información sobre el ensayo COBRRA.
El ensayo internacional, de etiqueta abierta con valoración de resultados cegada, asignó aleatoriamente a 2.760 pacientes (edad media, 58 años. 44% mujeres) con embolia pulmonar sintomática aguda o trombosis venosa profunda proximal a tres meses de tratamiento con apixaban (10 mg dos veces al día durante siete días, seguido de 5 mg dos veces al día) o rivaroxaban (15 mg dos veces al día durante 21 días seguido de 20 mg diarios).
Después de tres meses, 44 de 1.345 pacientes (3,3%) en el grupo de apixaban y 96 de 1.355 (7,1%) en el grupo de rivaroxaban experimentaron un resultado primario de sangrado clínicamente relevante, definido como un compuesto de sangrado mayor o sangrado menor clínicamente relevante (riesgo relativo, 0,46; p
Eventos adversos graves no relacionados con el sangrado o el TEV ocurrieron en el 2,7% y el 2,2% de los pacientes en los grupos de apixaban y rivaroxaban, respectivamente.
Los autores del estudio, L.A. Castellucci, MD, y colaboradores, señalan que la diferencia en el riesgo podría deberse a la dosis inicial más alta de rivaroxaban, dado que la principal diferencia en los resultados ocurrió dentro de las primeras tres semanas con la dosis más alta, y afirman que “se necesitan más evaluaciones en ensayos clínicos para confirmar si el régimen de dosificación de rivaroxaban contribuyó a los riesgos de sangrado observados”.
En un comentario editorial adjunto, Lisa K. Moores, MD, califica los resultados de “sorprendentes”, destacando la disminución de más del 50% en el riesgo de sangrado sin cambios en la eficacia con apixaban.
“Al confirmar la ventaja de seguridad de apixaban sobre rivaroxaban en un ensayo aleatorizado, estos resultados deberían impulsar una reevaluación de las guías actuales”, concluye. “Para muchos pacientes con TEV agudo, la elección del anticoagulante ya no es una cuestión de azar”.
