La apnea del sueño, un trastorno que disminuye la calidad de vida y predispone a importantes problemas de salud, tiende a aumentar con la edad. El peso es uno de los factores más relevantes: un aumento del 10% en el peso corporal eleva el riesgo de apnea del sueño hasta seis veces.
Los músculos que rodean las vías respiratorias pueden estrechar la vía aérea durante el sueño, provocando interrupciones en la respiración que ocurren decenas o incluso cientos de veces.
El Dr. Mustafa Emir Tavşanlı, neurólogo del Hospital Acıbadem Taksim, explicó que tanto los hábitos alimenticios poco saludables como el estilo de vida sedentario conducen a la obesidad, lo que a su vez aumenta la prevalencia de la apnea obstructiva del sueño.
El riesgo de apnea del sueño aumenta en hombres a partir de los 40 años y en mujeres después de la menopausia. Sin embargo, debido a la obesidad, también se está extendiendo rápidamente entre los jóvenes.
Si no se trata, la apnea del sueño aumenta el riesgo de diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y daño en los vasos sanguíneos cerebrales.
Según la información proporcionada por el Dr. Tavşanlı, durante los episodios de interrupción de la respiración en la apnea obstructiva del sueño, los niveles de oxígeno en la sangre disminuyen. Estas fluctuaciones en los niveles de oxígeno dañan los vasos sanguíneos y pueden provocar obstrucciones. Esta situación también dificulta el control de los niveles de azúcar en sangre y la presión arterial, pudiendo conducir a diabetes y hipertensión resistentes al tratamiento. Tavşanlı afirma: “Por lo tanto, no retrasar el tratamiento es de vital importancia”.
El ronquido no es el único síntoma
Los pacientes a menudo consultan a un médico por quejas de ronquidos. Sin embargo, el ronquido no es el único síntoma de la apnea obstructiva del sueño. De hecho, en algunos casos de ronquidos simples, no se detecta apnea.
El Dr. Tavşanlı enumeró nueve síntomas importantes de la apnea obstructiva del sueño de la siguiente manera:
- Ronquidos fuertes e intermitentes
- Que los que rodean al paciente noten pausas en su respiración
- Despertar como si se estuviera ahogando
- Necesidad de orinar durante la noche
- Sudoración, especialmente en la nuca y el pecho, durante la noche
- Despertarse cansado por la mañana
- Sentirse somnoliento y fatigado durante el día
- Despertarse con dolor de cabeza por la mañana
- Olvidos, falta de atención y problemas de concentración
