¿Tus plantas aromáticas están perdiendo vitalidad? La solución podría ser más sencilla de lo que piensas: necesitan ser podadas, ¡hasta dos veces al año! Esta práctica es beneficiosa para la lavanda, el romero, la salvia y otras hierbas aromáticas.
Con la llegada del otoño, el cuidado de las plantas aromáticas se convierte en una tarea importante para asegurar su supervivencia durante el invierno y un crecimiento vigoroso en primavera. Las podas otoñales permiten a la planta concentrar sus energías en el desarrollo de las raíces, preparándose para los meses más fríos.
Es importante no excederse con los cortes, actuando con criterio y dejando siempre una parte verde activa. Además, el otoño es un momento propicio para la propagación por esquejes, especialmente en especies como la menta o el orégano, que radican fácilmente.
En resumen, una poda adecuada y una propagación estratégica pueden transformar tu jardín en un oasis resistente y fragante, listo para florecer con la llegada del buen tiempo.
