A veces, una canción puede ser un éxito rotundo, pero eso no significa que el artista la disfrute. De hecho, hay casos de músicos que, a pesar de tener un tema icónico, sienten verdadero rechazo por él. Aquí te contamos algunas historias de rockeros que odian (u odiaban) sus propias canciones.
Empecemos con Slash y «Sweet Child O’ Mine», un clásico de Guns N’ Roses. Contrario a lo que muchos creen, el guitarrista nunca ha sentido afinidad por este tema. El famoso riff, tan querido por los fans, surgió como un simple ejercicio, una especie de broma para imitar la música de feria. Axl Rose insistió en desarrollarlo, a pesar de la reticencia de Slash. Incluso, al vocalista no le convencía la versión editada para la radio, ya que consideraba que el solo de guitarra, precisamente la parte que se eliminaba, era lo mejor de la canción.
Ronnie James Dio, una leyenda del heavy metal, casi deja que «Rainbow in the Dark» se perdiera para siempre. El cantante, autor de este tema tan aclamado, lo detestaba. Tanto, que llegó a intentar destruir las cintas de grabación con una cuchilla, argumentando que la canción era «una mierda». Afortunadamente, sus compañeros lograron detenerlo a tiempo.
Incluso el himno «Stairway to Heaven» de Led Zeppelin tiene su detracto. Robert Plant, el vocalista, no soporta este tema. No solo le molestan las acusaciones de mensajes subliminales, sino que también lo considera una canción «maldita de bodas». Se cuenta que llegó a donar una importante suma de dinero a una emisora de radio a cambio de que nunca más la pusieran al aire.
La banda R.E.M. tampoco era fan de «Shiny Happy People», a pesar de su éxito comercial. Consideraban que era un tema pop infantil y lo lanzaron como un experimento para ver si el público lo rechazaba. De hecho, el álbum ‘Around the Sun’ (2004) tampoco les convencía mucho, describiéndolo como el resultado de una banda «aburrida con el material».
Por último, Radiohead y su emblemática «Creep». Thom Yorke, el líder de la banda, se cansó rápidamente de esta canción, inspirada en un amor platónico de la universidad. Si bien en sus inicios les sirvió para darse a conocer, con el tiempo se volvió tediosa. De hecho, Yorke solía referirse a ella como «Crap» (Mierda) en lugar de «Creep», y la banda intenta evitar tocarla en vivo siempre que es posible.
