Un hombre se declara culpable del asesinato en 2002 de Jam Master Jay, leyenda de Run-DMC
Casi un cuarto de siglo después del asesinato del icónico DJ de Run-DMC, Jam Master Jay, un hombre ha admitido ante un tribunal su participación en el crimen que mantuvo en vilo a investigadores y fanáticos durante décadas. Jay Bryant, de 52 años, se declaró culpable este lunes de un cargo federal por asesinato, revelando detalles escalofriantes sobre el caso.
Durante la audiencia, Bryant confesó ante un juez federal que ayudó a otras personas a ingresar al edificio donde se encontraba el estudio de grabación de Jason Mizell —nombre real de Jam Master Jay— con el objetivo de tenderle una emboscada. «Sabía que se iba a usar un arma para dispararle a Jason Mizell», declaró Bryant. «Sabía que lo que estaba haciendo estaba mal y era un delito».
La admisión de Bryant aporta un cierre parcial a uno de los casos más enigmáticos en la historia del hip-hop, aunque también añade nuevas capas de complejidad. El acusado no reveló los nombres de los otros implicados en el crimen, pero su declaración se produce en un contexto judicial ya convulso: en 2024, un jurado declaró culpables a otros dos hombres, Karl Jordan Jr. Y Ronald Washington, por el mismo asesinato. Sin embargo, un juez anuló posteriormente la condena de Jordan, mientras que Washington sigue luchando para impugnar la suya.
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Jason Mizell, conocido artísticamente como Jam Master Jay, fue el cerebro detrás de los platos en Run-DMC, el trío pionero que formó junto a sus amigos Darryl «DMC» McDaniels y Joseph «DJ Run» Simmons. Con éxitos como «It’s Tricky», «My Adidas» y su revolucionaria versión de «Walk This Way» junto a Aerosmith, el grupo no solo llevó el hip-hop desde las calles a la corriente principal, sino que también rompió barreras: fueron los primeros en lograr álbumes de oro y platino, aparecer en la portada de Rolling Stone y tener un video en MTV. En 2009, Run-DMC fue incluido en el Salón de la Fama del Rock & Roll.
Más allá de su legado musical, Mizell fue un mentor para nuevas generaciones de artistas, incluyendo a figuras como 50 Cent. Su asesinato el 30 de octubre de 2002 en un estudio de grabación en Queens, Nueva York, conmocionó al mundo de la música y dejó un vacío que, hasta ahora, solo ha encontrado respuestas parciales.
La fiscalía ha señalado que el crimen estuvo vinculado a una disputa por narcóticos, aunque los motivos exactos siguen siendo objeto de especulación. Mientras Bryant enfrenta una sentencia que podría llevarlo a prisión por décadas, la familia de Jam Master Jay y sus seguidores esperan que este nuevo capítulo en el caso brinde algo de justicia a una historia marcada por el dolor y la impunidad.
Carlis Thompson, primo de Mizell, expresó en 2024 tras la condena de Jordan y Washington: «Es algo que ha tardado mucho en llegar. Justicia retrasada no siempre es justicia denegada. Jason fue un talento increíble, su vida terminó demasiado pronto, y solo me alegra que se haya hecho justicia».
El caso sigue abierto, pero la confesión de Bryant reaviva la esperanza de que, finalmente, se revele toda la verdad detrás de uno de los crímenes más impactantes en la historia de la música.
