Adelaida, Australia – Australia dominó a Inglaterra en el tercer Test, asegurando una victoria en la serie de las Cenizas con un marcador de 3-0. El triunfo se selló con la captura de Marnus Labuschagne, poniendo fin a las esperanzas inglesas y a un optimismo previo a la serie que, según muchos, era más ilusión que realidad.
Ricky Ponting, una de las mentes más brillantes del cricket, había anticipado que este equipo inglés, liderado por Ben Stokes y con una sólida línea de lanzadores rápidos, podría competir. Sin embargo, la falta de atención a detalles cruciales como el estado físico, la gestión de cargas de trabajo y las habilidades de fildeo, terminaron por pasar factura.
Australia, con una ventaja de 3-0, puede ahora planificar una posible victoria total en la serie, un logro que solo ha sido alcanzado por el equipo de Steve Waugh en 2001-2003 en un período tan rápido. Inglaterra, por su parte, acumula 18 partidos de Test sin una sola victoria en suelo australiano.
En los últimos dos días en Adelaida, Inglaterra mostró destellos de resistencia, llegando a estar a 83 carreras de un récord de persecución de 435. Sin embargo, la captura de Labuschagne, tras un lanzamiento de Scott Boland, selló su destino.
A pesar de las bajas por lesión de jugadores clave como Josh Hazlewood, Usman Khawaja, Steve Smith y Nathan Lyon, Australia ha demostrado una gran profundidad en su plantilla, con jugadores como Michael Neser listos para ocupar su lugar. El banquillo inglés, en contraste, parece carecer de la misma solidez, con un lanzador de espín poco confiable y un bateador sin un siglo en primera clase.
Inglaterra ofreció algo de esperanza en el último día, resistiendo con el bate y llegando a 352. Will Jacks anotó 47 carreras, Jamie Smith 60 y Brydon Carse 39 no eliminados.
Sin embargo, Mitchell Starc se encargó de asegurar la victoria australiana, aprovechando la pérdida de Lyon. Su maestría con la bola, sumada a la conversión de Travis Head como abridor, ha sido clave para desmantelar la filosofía de juego de Inglaterra.
El capitán australiano, Pat Cummins, señaló que Inglaterra ha cambiado su estilo de juego en cada partido, buscando adaptarse a las condiciones.
Existe cierta incertidumbre sobre la relación entre Stokes y McCullum, ya que la cautela mostrada por Inglaterra en Adelaida sugiere una posible divergencia en sus planteamientos. Algunos analistas sugieren que el papel de McCullum podría estar llegando a su fin, similar a lo que ocurrió con Justin Langer en Australia.
Las próximas tres semanas serán cruciales para Inglaterra, que buscará salvar el honor en los dos últimos Tests en Melbourne y Sídney. Rob Key, director del equipo, se dirigirá a los medios en los próximos días. La predicción de Ponting de un 3-2 a favor de Australia sigue siendo técnicamente posible, pero incluso ese resultado podría no ser suficiente para salvar el puesto de la actual dirección técnica.
