Gobiernos en Asia están reduciendo la jornada laboral debido a la crisis derivada de la guerra en Irán, con el objetivo de ahorrar energía. Expertos incluso vislumbran la posibilidad de una semana laboral permanente de cuatro días.
La pandemia de COVID-19 estableció de forma duradera el trabajo híbrido. Ahora, la guerra en Irán obliga a numerosos estados a tomar medidas drásticas en la vida laboral. Países como Sri Lanka, Filipinas y Pakistán están reduciendo su semana laboral a cuatro días para ahorrar energía y combustible, según informa “Fortune“.
Primeros países reducen la semana laboral debido a la crisis energética
El trasfondo de esta situación es la tensa situación en Oriente Medio y el peligro para los suministros de petróleo a través del estrecho de Ormuz. Otros gobiernos también están instando a los ciudadanos a volver a trabajar desde casa para reducir el consumo de energía.
Información sobre el trabajo en Asia durante la crisis de Irán:
- Los gobiernos de Asia están implementando una semana laboral de cuatro días como medida de emergencia.
- Los empleados están demostrando bajo presión que pueden lograr un rendimiento similar en cuatro días.
- Los expertos esperan una mayor demanda de semanas laborales más cortas en trabajos de oficina.
- Los trabajos de servicios físicos podrían quedar excluidos de estos nuevos tiempos libres.
- Las empresas tendrían que justificar en el futuro por qué es necesario un quinto día laboral.
Expertos: La semana laboral de cuatro días podría quedarse, pero no en todas partes
Los expertos ven esto como un experimento con un posible efecto duradero, informa “Fortune”. Establecen paralelismos con la época de la Corona, cuando una solución de emergencia se convirtió en una nueva normalidad. El psicólogo organizacional Wladislaw Rivkin, sin embargo, considera poco probable una regla global de fin de semana de tres días. Una reestructuración estructural del mundo laboral es significativamente más compleja que el traslado al trabajo desde casa.
Además, el actual aumento de los precios de los combustibles, en su opinión, es temporal. La reducción de la jornada laboral podría, por lo tanto, convertirse en una situación permanente en los estados con una infraestructura más débil.
Por qué la prueba global podría convertirse en un punto de inflexión
Los expertos del mercado laboral señalan, según “Fortune”, que la carga de la prueba podría cambiar después de las pruebas en curso. Si las empresas en la crisis energética descubren que los equipos logran su rendimiento en cuatro días, tendrían que justificar el día adicional.
Al mismo tiempo, convergen varias tendencias: el avance de la IA, una crisis del coste de la vida, salarios estancados y el deseo de mayor flexibilidad. Los primeros estudios y proyectos piloto sugieren, según el informe, que la semana laboral de cuatro días podría convertirse a largo plazo en el nuevo estándar, especialmente en los países que están probando el funcionamiento de emergencia durante más tiempo.
Semana laboral de cuatro días en Alemania: entre el deseo y la realidad
En Alemania, la semana laboral de cuatro días se debate desde hace años, aunque de forma más estructurada y menos impulsada por la crisis que en Asia en la actualidad. Los sindicatos, como el Deutscher Gewerkschaftsbund (DGB), exigen repetidamente reducciones de la jornada laboral con plena compensación salarial, basándose en los avances en productividad y el aumento de la carga de trabajo de los empleados.
Los estudios y los proyectos piloto, por ejemplo, supervisados por el Instituto de Economía Alemana (IW) u organizaciones internacionales como la OCDE, muestran resultados mixtos: en muchos casos, aumenta la satisfacción, mientras que la productividad se mantiene estable, aunque no en todos los sectores por igual.
Las empresas advierten sobre los costes y la política se muestra reacia
Las asociaciones empresariales, como la Bundesvereinigung der Deutschen Arbeitgeberverbände (BDA), ven la semana laboral de cuatro días con escepticismo. Advierten sobre el aumento de los costes laborales, la escasez de mano de obra cualificada y las desventajas competitivas, especialmente en la industria.
En la práctica, por lo tanto, surgen principalmente modelos operativos individuales, como la reducción de la jornada laboral o la jornada laboral comprimida, pero no existe una tendencia generalizada. El debate europeo se mueve así entre las aspiraciones sociopolíticas y la evaluación de la realidad económica. En comparación, en algunas partes de Asia se está generando actualmente mucha más dinámica.
