Un estudio reciente ha revelado que una proporción significativa de casos inicialmente diagnosticados como Aspergillus niger, un hongo común, son en realidad una especie diferente, Aspergillus tubingensis. La investigación, realizada en el sur de California, encontró que hasta el 73.8% de los aislamientos que parecían ser A. niger fueron identificados como A. tubingensis mediante análisis de secuenciación de ADN.
Este hallazgo es importante porque A. tubingensis presenta patrones de resistencia a los antifúngicos triazoles, especialmente itraconazol y posaconazol, en un 71% de los casos estudiados. El estudio, que analizó más de 2,000 cultivos de Aspergillus recolectados entre septiembre de 2019 y junio de 2023, identificó A. niger como la especie más frecuente (n=1,002), seguida de A. fumigatus (n=996) y A. terreus (n=316).
Los investigadores enfatizan que la identificación errónea de la especie fúngica puede tener implicaciones significativas para el tratamiento, ya que la resistencia a los antifúngicos puede limitar las opciones terapéuticas. Expertos en micología médica sugieren que los laboratorios clínicos deben prestar mayor atención a los aislamientos del complejo A. niger y realizar pruebas de susceptibilidad a los antifúngicos de forma rutinaria.
Aunque los datos in vitro sugieren una utilidad limitada de itraconazol y posaconazol contra A. tubingensis, se observó menos resistencia a voriconazol e isavuconazol, lo que sugiere que las pautas de tratamiento actuales podrían seguir siendo válidas, aunque con precaución. Los investigadores también subrayan la importancia de la gestión adecuada de los antifúngicos tanto en entornos clínicos como ambientales.
Puntos Clave
Casi tres cuartas partes de los aislamientos inicialmente identificados como Aspergillus niger fueron en realidad A. tubingensis al realizar una secuenciación genómica, revelando una importante brecha diagnóstica en la identificación basada en microscopía de rutina.
Entre los aislamientos confirmados de A. tubingensis, el 71% presentaba CIMs (Concentración Mínima Inhibitoria) por encima de los límites epidemiológicos, especialmente para posaconazol e itraconazol, lo que destaca patrones de resistencia a los antifúngicos clínicamente relevantes.
Los expertos instan a prestar mayor atención a los aislamientos del complejo A. niger y a realizar pruebas de susceptibilidad de forma rutinaria, ya que A. tubingensis resistente a los triazoles plantea desafíos para las opciones de tratamiento y subraya la importancia de la gestión de los antifúngicos y la micología de precisión.
