Astrónomos detectan misteriosas señales de radio en Beta Pictoris b

Los astrónomos han detectado señales de radio repetitivas procedentes de Beta Pictoris b, un exoplaneta masivo situado a 63 años luz de la Tierra. Los investigadores confirmaron que las emisiones se originan directamente en el planeta, lo que revela lo que los científicos describen como un campo magnético planetario extraordinariamente potente en lugar de cualquier indicio de inteligencia extraterrestre.

Las señales de radio en Beta Pictoris b

El hallazgo se produjo tras analizar emisiones de radio inusuales procedentes de un gigante gaseoso que orbita una estrella joven situada a 63 años luz de distancia. El telescopio de radio MeerKAT, ubicado en Sudáfrica, captó una serie de ráfagas repetitivas que llamaron la atención de los investigadores. Tras examinar las distintas posiciones del astro y su órbita, el equipo confirmó que el origen exacto de las señales se localiza en el propio planeta y no en su estrella anfitriona.

El cuerpo celeste analizado es Beta Pictoris b, un exoplanetario de gran tamaño que cuenta con una masa estimada en unas doce veces la de Júpiter y un volumen que duplica al de este gigante de nuestro sistema solar. Su estrella joven posee una masa 1,75 veces mayor que la del Sol, lo que sitúa al sistema en una etapa muy temprana de su evolución estelar con una edad aproximada de 25 millones de años.

Astronomía
Foto: larazon.es

Edo Berger señaló según La Razón: «Sé que las señales de radio están relacionadas con la búsqueda de inteligencia extraterrestre, pero esto es algo muy distinto».

El profesor de astronomía en la Universidad de Harvard y coautor de la investigación publicada en ArXiv, Edo Berger, aclaró que los registros no tienen relación con transmisiones tecnológicas. El investigador apuntó que el fenómeno constituye evidencia de un enorme campo magnético, no de vida inteligente.

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La emisión radioeléctrica auroral y su origen magnético

El análisis de los datos sugiere que las ondas de radio provienen de procesos similares a las auroras boreales terrestres, generadas cuando partículas cargadas interactúan con el campo magnético del planeta. Para registrar frecuencias de esa magnitud, los científicos estiman que se requiere una fuerza magnética excepcional. Berger detalló que para poder observar ondas de radio que alcanzan las frecuencias que hemos detectado, se necesita un campo magnético increíblemente fuerte.

Los cálculos preliminares elaborados por el equipo de investigación indican que el campo magnético de Beta Pictoris b podría alcanzar al menos 1.250 gauss. Esta cifra supera con creces el campo magnético terrestre, que ronda los 0,5 gauss, y también rebasa los aproximadamente 14 gauss medidos en Júpiter.

Este fenómeno, conocido científicamente como emisión radioeléctrica auroral, se había documentado previamente en el Sol, en Júpiter, en Saturno, en torno a estrellas ajenas a nuestro sistema y en objetos fríos denominados enanas marrones. Sin embargo, su identificación directa en un exoplaneta amplía el alcance de la radioastronomía planetaria.

Hipótesis sobre el campo magnético y perspectivas futuras

Las razones exactas que explican la intensidad del magnetismo en Beta Pictoris b todavía no se conocen con certeza, aunque los investigadores barajan varias líneas de trabajo. Una de las hipótesis apunta a la juventud del cuerpo celeste. Al tener apenas 25 millones de años, el exoplaneta conserva temperaturas internas muy elevadas, lo que podría dinamizar el motor interno responsable de generar semejante campo magnético.

Otra línea teórica considera la posible existencia de una luna todavía no descubierta. Este hipotético satélite natural podría liberar partículas cargadas capaces de potenciar la actividad auroral, un mecanismo que recuerda a la interacción entre Júpiter y su luna volcánica Io.

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El estudio, titulado Descubrimiento de emisiones de radio del exoplaneta Beta Pictoris b, fue difundido el pasado 15 de septiembre en el servidor de preprints arXiv y se encuentra pendiente de revisión por pares. Kevin N. Ortiz Ceballos, estudiante de posgrado en el Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, encabezó la investigación junto a sus colegas.

Comprender estos campos magnéticos resulta clave porque estas escudos invisibles protegen las atmósferas planetarias frente a la radiación y el impacto de partículas emitidas por las estrellas anfitrionas. Los científicos señalan que este tipo de registros abre una vía inédita para examinar las características internas de mundos lejanos y evaluar su entorno. Como resumió el equipo en sus conclusiones, las observaciones radioeléctricas pueden ofrecernos una imagen completamente nueva de los planetas fuera de nuestro sistema solar.

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