Una monja francesa fue víctima de una agresión en Jerusalén, un incidente que ha generado una condena generalizada y la rápida intervención de las autoridades locales.
La policía israelí confirmó el arresto de un hombre tras el ataque. El suceso ha cobrado mayor visibilidad debido a la difusión de un video que muestra la agresión, lo que ha intensificado el rechazo público hacia este acto.
Este hecho ha sido calificado como el más reciente ataque contra la comunidad cristiana en la ciudad. Ante la gravedad de lo ocurrido, se ha enfatizado la necesidad de mantener una tolerancia cero
frente a cualquier agresión contra los fieles.
En este contexto, la Iglesia Ortodoxa Griega ha dado la voz de alarma, expresando su profunda preocupación por la recurrencia de ataques dirigidos a los cristianos en Jerusalén.
