El impacto en la escuela de Minab
La jornada escolar en Minab transcurría con normalidad antes de que se desatara el conflicto. Amaineh, una de las docentes del centro, relató que los alumnos se habían reunido en el salón de oración para recitar el Corán debido a la observancia del mes sagrado de Ramadán. Tras esta actividad, los estudiantes regresaron a sus aulas para continuar con sus lecciones habituales, entre ellas la enseñanza de una nueva letra del alfabeto persa.
La situación cambió drásticamente cuando los ataques comenzaron a extenderse por todo el territorio iraní. Según el testimonio de Amaineh, el director de la institución ordenó el cierre inmediato del colegio y se iniciaron los contactos con los padres para que recogieran a sus hijos. En el momento en que se produjo el impacto, solo quedaban cinco de los 15 alumnos de primer grado en su aula, situada en la planta superior.
Testimonio del ataque y el colapso del edificio
Amaineh se encontraba en el pasillo cuando escuchó la primera explosión cerca del recinto. Al intentar regresar para poner a salvo a los niños que tenía a su cargo, un misil alcanzó directamente la estructura escolar. El impacto inicial dejó a la docente y a sus alumnos heridos, seguidos de una densa humareda negra que dificultó la visibilidad y la respiración en el aula.
La docente recordó haber escuchado una segunda explosión mientras los gritos y el llanto de los niños llenaban el ambiente. Poco después, el edificio se vino abajo por completo.
Contexto del incidente
Hasta el momento, el relato de la docente constituye la fuente principal sobre los eventos ocurridos dentro de las instalaciones, confirmando la magnitud de la tragedia que afectó a la comunidad estudiantil de Minab.
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