Ucrania se enfrenta a una de las ofensivas más mortíferas de los últimos meses tras una oleada de ataques rusos con misiles y drones que ha dejado un saldo de al menos 22 personas fallecidas. Las operaciones de rescate continúan entre los escombros de las zonas afectadas, donde la destrucción de edificios residenciales ha sido confirmada por las autoridades locales.
Los bombardeos, que han impactado en puntos clave de la geografía ucraniana, incluyendo la capital, Kiev, se producen tras una semana marcada por constantes amenazas por parte de Moscú. La magnitud del ataque ha intensificado la presión sobre el gobierno ucraniano, que se encuentra solicitando ayuda internacional de manera urgente ante la nueva administración en Estados Unidos.
La devastación provocada por las fuerzas rusas ha obligado a los servicios de emergencia a desplegar intensas labores de búsqueda para recuperar los cuerpos de las víctimas atrapadas bajo las estructuras derrumbadas. Este episodio se suma a la prolongada escalada del conflicto, consolidándose como uno de los ataques más severos registrados recientemente en el territorio ucraniano.
