Un violento ataque terrorista en la localidad de Bannu, situada al noroeste de Pakistán, ha provocado la muerte de un número considerable de efectivos policiales tras la detonación de un coche bomba y el posterior desarrollo de un tiroteo.
La magnitud de la tragedia ha generado reportes variables sobre el número de víctimas. Mientras que algunas fuentes informan de la muerte de 14 o 15 agentes, otros reportes indican que el saldo ha ascendido al menos a 21 policías fallecidos en el ataque y la emboscada.
En respuesta a estos hechos, el primer ministro de Pakistán mantuvo una conversación telefónica con el jefe de gobierno (Chief Minister) de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa para condenar enérgicamente el atentado.
