Kabuliwallah: así es como el gran poeta indio Rabindranath Tagore designaba, en una de sus novelas más célebres, a su personaje de refugiado afgano que llegó a Calcuta para intentar tener suerte, ganándose la vida modestamente vendiendo fruta en un puesto. Esta historia ha perseguido durante mucho tiempo a Atiq Rahimi, como explica en la entrevista que sigue.
Después de intentar adaptarla a la pantalla sin lograrlo finalmente, la convirtió en una novela que se hace eco de muchas maneras de su propia vida como exiliado en Francia. De una belleza embriagadora, “Kabuliwallah, soy yo” es también un autorretrato del autor como artista desgarrado, portador de múltiples identidades…
