Irán ha procedido al cierre del estrecho de Ormuz como respuesta a las recientes operaciones militares de Israel contra Hezbollah en Líbano, según ha informado la agencia AP citando medios estatales iraníes.
Restricciones y advertencias en la navegación
A través de un comunicado enviado a las embarcaciones que se encuentran en el Golfo Pérsico, las autoridades iraníes han notificado que el paso marítimo está cerrado. Para poder transitar, los buques deberán obtener un permiso explícito de la Guardia Revolucionaria de Irán.
La advertencia es tajante: cualquier embarcación que intente salir a mar abierto sin dicha autorización será «atacada y destruida», de acuerdo con informes de la BBC.
Contradicciones diplomáticas y tensiones
Esta situación se produce tras un periodo de fragilidad diplomática. El pasado martes, Estados Unidos e Irán habían alcanzado un acuerdo de tregua con una duración de dos semanas. No obstante, persistieron discrepancias sobre los términos, especialmente en relación con la exigencia iraní de incluir a Líbano en dicho acuerdo.
Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt ha ofrecido una versión contradictoria a la de los medios iraníes, asegurando que Irán ha accedido a mantener abierto el estrecho de Ormuz. Asimismo, Leavitt calificó de «poco seria» e «inaceptable» una propuesta de diez puntos presentada por Irán, la cual fue rechazada por el gobierno estadounidense.
Impacto humano y estratégico
La crisis ha dejado consecuencias directas en las tripulaciones; se han reportado casos de personas que llevan más de un mes atrapadas en el estrecho de Ormuz, quienes manifiestan haber escuchado numerosas explosiones en la zona.
El cierre de esta vía es crítico a nivel global, ya que el estrecho de Ormuz es el único paso marítimo que conecta el Golfo Pérsico con el océano abierto. Entre 2023 y 2025, por este punto transitó anualmente el 20% del gas natural licuado (GNL) y el 25% del comercio marítimo de petróleo mundial.
Dada su importancia, el estrecho es fundamental para la seguridad energética de Europa y Asia, y representa la única ruta marítima para países del Golfo como Qatar, Kuwait y Baréin, por lo que cualquier interrupción puede provocar graves desabastecimientos.
