Un masivo ataque cibernético de alcance internacional ha provocado interrupciones en una gran cantidad de universidades y escuelas en diversas partes del mundo, afectando también a estudiantes en Nueva Zelanda.
En Auckland y otras regiones del país, el hackeo ha comprometido la operatividad de herramientas educativas. Se ha reportado que los estudiantes visualizaron mensajes emergentes enviados por los atacantes a través de una plataforma de aprendizaje.
La incidencia ha tenido repercusiones directas en el ámbito académico, ya que algunos alumnos se han visto imposibilitados de entregar sus asignaciones debido a la caída de la herramienta en línea. Además, los responsables del ataque han emitido amenazas como parte de la acción.
