El frío se ha convertido en uno de los principales desafíos para la autonomía de los vehículos eléctricos. Cuando las temperaturas descienden por debajo de cero grados, la autonomía real, especialmente en trayectos cortos y repetidos, puede verse significativamente reducida. Este problema no se limita al consumo de energía para calentar la cabina; las baterías de iones de litio operan de manera óptima entre los 20 y 40 grados Celsius, y su eficiencia disminuye a temperaturas más bajas, requiriendo energía adicional para alcanzar su rango de temperatura ideal.
Según un reciente estudio del prestigioso club automovilístico alemán ADAC, conocido por sus rigurosas pruebas de campo, el consumo de energía en invierno puede aumentar en promedio un 70%, e incluso superar este porcentaje en recorridos urbanos cortos. Estas conclusiones se basan en pruebas realizadas en diversos modelos eléctricos bajo condiciones invernales extremas.
ESCENARIO MÁS DESFAVORABLE
Para determinar el impacto real del frío, los técnicos de ADAC sometieron a varios vehículos eléctricos a pruebas en una cámara climática a -7 °C, comparando los resultados con los obtenidos a 23 °C. Los vehículos se iniciaron con baterías y habitáculos completamente fríos, sin precalentamiento, simulando así las condiciones típicas de una mañana invernal.
Los resultados revelaron que algunos automóviles pueden perder hasta la mitad de su autonomía en comparación con los valores registrados en condiciones estivales. ADAC aclara que este es un escenario extremo, diseñado para representar la situación más desfavorable. En viajes largos, el impacto inicial del calentamiento se diluye y la autonomía mejora, pero para aquellos que utilizan el vehículo eléctrico principalmente en la ciudad o en trayectos cortos, los datos de la prueba reflejan fielmente la realidad cotidiana.
LA AUTONOMÍA SE REDUCE EN TODOS LOS MODELOS
El caso más notable fue el del Renault Kangoo E-Tech Electric, que a -7 °C logró recorrer poco más de 120 km, en contraste con los aproximadamente 250 km en condiciones más templadas. Incluso los vehículos urbanos compactos, como el Dacia Spring, mostraron una reducción en su autonomía, descendiendo a unos 140 km, suficiente para la ciudad pero con un margen limitado para trayectos más largos (no obstante, este modelo fue el que experimentó la menor pérdida porcentual).
Sorprendentemente, modelos más grandes y teóricamente eficientes también sufrieron importantes reducciones. La Tesla Model 3, por ejemplo, perdió alrededor del 40% de su autonomía, quedando en torno a los 240 km. La disminución fue aún más pronunciada en el caso del Volkswagen ID.5, que en las pruebas invernales perdió más de la mitad de su autonomía declarada. Los vehículos eléctricos con baterías de mayor capacidad, como el Audi Q4 e-tron y el BYD Atto 3, lograron mitigar la pérdida porcentual, manteniendo una autonomía de aproximadamente 270 km.
RESULTADOS EN SÍNTESIS
| Modelo | Autonomía a -7 °C | Autonomía a +23 °C | Perdida % |
|
Renault Kangoo E-Tech Electric |
125 km |
251 km |
-50% |
|
Dacia Spring 45 |
144 km |
200 km |
-28% |
|
MG5 Maximum Range |
185 km |
323 km |
-43% |
|
Hyundai Ioniq 5 58 kWh |
191 km |
353 km |
-46% |
|
Cupra Born 58 kWh |
195 km |
336 km |
-42% |
|
Tesla Model 3 |
241 km |
414 km |
-42% |
|
VW ID.5 |
252 km |
524 km |
-52% |
|
Now Funky Cat |
260 km |
380 km |
-32% |
|
Audi Q4 e-tron 50 |
272 km |
400 km |
-32% |
|
BYD Act 3 |
273 km |
376 km |
-27% |
