Investigadores han identificado evidencias de que las llamadas bacterias cable
habitan en capas profundas de sedimentos anóxicos, lo que revela la existencia de un nicho ecológico previamente desconocido. Este hallazgo amplía la comprensión sobre cómo estos microorganismos electroactivos pueden sobrevivir y operar en entornos extremos donde el oxígeno es inexistente.
Capacidad de transferencia electrónica a larga distancia
Las bacterias cable son filamentosas y se distinguen por su capacidad de conducir electrones a través de distancias relativamente largas. En el caso de los sedimentos marinos, estos organismos pueden acoplar la reducción de oxígeno en la superficie del sedimento con la oxidación de sulfuros en capas anóxicas más profundas.
Según estudios publicados en The ISME Journal, se ha demostrado que estas bacterias, pertenecientes a la familia Desulfobulbaceae, no dependen exclusivamente del oxígeno. Las investigaciones indican que pueden utilizar nitratos o nitritos como aceptores de electrones, lo que les permite colonizar y prosperar en nichos ecológicos profundos donde el oxígeno no llega.
Impacto en el ecosistema y la geoquímica
La presencia de estas bacterias en sedimentos profundos tiene implicaciones significativas para la biogeoquímica del entorno. Al mediar la oxidación del azufre de forma electrogénica, estas bacterias influyen en el ciclo del carbono y del azufre, afectando la disponibilidad de nutrientes y la estructura química del sedimento.
Este mecanismo de transporte electrónico no solo permite la supervivencia de la bacteria, sino que estimula otros procesos microbianos, como la reducción de sulfatos en sedimentos de agua dulce, creando una red de interacciones biológicas y químicas compleja en las profundidades del subsuelo.
