Controlar los niveles de glucosa rápidamente es una prioridad para personas que viven con diabetes o que experimentan picos altos de azúcar en sangre. El fisiólogo José Tejero destaca que, respaldado por investigaciones recientes, este control puede ser una estrategia accesible y práctica para combatir estas subidas repentinas.
Un estudio reciente publicado por The Times of India señala que la glucosa en sangre puede elevarse debido a diversos factores, incluyendo comidas ricas en carbohidratos simples, el estrés, la falta de actividad física o incluso una dosis insuficiente de insulina en personas con diabetes tipo 1 o 2. En estos casos, la rapidez para corregir un pico puede ser crucial para prevenir síntomas como mareos, visión borrosa, fatiga o complicaciones más serias.
Según los expertos, una de las formas más efectivas de reducir la glucosa (dextrosa) en pocos minutos es realizar ejercicio físico ligero e inmediato. Actividades como caminar a paso rápido, subir escaleras o realizar movimientos que involucren todo el cuerpo durante cinco a diez minutos pueden estimular la captación de glucosa por los músculos, disminuyendo así su concentración en la sangre.
Otra recomendación común es aumentar la ingesta de agua. La hidratación adecuada puede favorecer la eliminación de glucosa a través de la orina y mejorar la eficiencia del metabolismo. Beber agua de forma lenta pero constante al detectar niveles altos de azúcar puede tener un efecto rápido, aunque moderado.
Los especialistas también sugieren incorporar técnicas de respiración profunda y relajación como complemento a las medidas físicas. El estrés y la ansiedad elevan hormonas como el cortisol, lo que puede aumentar los niveles de glucosa. Practicar la respiración profunda, reducir la tensión muscular y tomar pausas conscientes puede ayudar a mitigar estos efectos.
En situaciones controladas, algunas personas con diabetes pueden ajustar su medicación prescrita (como dosis adicionales de insulina o antidiabéticos orales) en respuesta a niveles altos, pero estas decisiones deben tomarse únicamente bajo supervisión médica para evitar hipoglucemias o alteraciones inadecuadas del tratamiento.
La fibra soluble, presente en alimentos como manzanas, legumbres o avena, puede ayudar a disminuir la velocidad de absorción de la dextrosa después de una comida. Sin embargo, su efecto no es inmediato, sino que se manifiesta a lo largo del proceso digestivo. Por lo tanto, su papel es más preventivo que correctivo en el corto plazo.
Un estudio realizado en 2024 demostró que subir y bajar escaleras durante solo 60 segundos puede reducir los niveles de glucosa postprandial en un promedio de 14 mg/dL en participantes después de una comida mixta (que incluía carbohidratos, proteínas y grasas). Al continuar con la actividad durante tres minutos, la reducción fue aún mayor, alcanzando los 18 mg/dL, y se observó un aumento del 27% en la sensibilidad a la insulina.
Cuando una persona con niveles altos de glucosa necesita reducirlos rápidamente, medidas como la actividad física, la hidratación y el manejo del estrés pueden ofrecer una respuesta en cuestión de minutos. No obstante, el control sostenido de la glucosa requiere una combinación de hábitos saludables, seguimiento médico regular y adherencia al tratamiento indicado.
Por Jaider Felipe Vargas Morales
