Estudio genético revela conexión inesperada entre poblaciones de ballenas separadas por mares
Un reciente estudio publicado en la revista Genome Biology and Evolution ha desafiado las suposiciones sobre el aislamiento genético de las ballenas fin en el Mediterráneo. Según los hallazgos, esta población en peligro de extinción no está completamente aislada de sus contrapartes del Atlántico, como se creía anteriormente.
El equipo de investigación, liderado por científicos del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona, analizó muestras genéticas de ballenas fin (Balaenoptera physalus) procedentes de ambas regiones. Los resultados revelaron que, a pesar de la distancia geográfica y las barreras físicas como el Estrecho de Gibraltar, existe un flujo genético significativo entre los dos grupos.
Tecnología al servicio de la conservación marina
Para llevar a cabo este estudio, los investigadores emplearon técnicas avanzadas de secuenciación genómica, incluyendo el análisis de marcadores moleculares de alta resolución. «Utilizamos herramientas bioinformáticas de última generación para comparar miles de secuencias de ADN mitocondrial y nuclear», explicó un portavoz del equipo. Este enfoque permitió identificar patrones de migración histórica y reciente que habían pasado desapercibidos en estudios previos.
Los datos sugieren que, aunque la población mediterránea es genéticamente distinta, ha mantenido un intercambio genético con el Atlántico en los últimos siglos. Este hallazgo tiene implicaciones importantes para las estrategias de conservación, ya que sugiere que las medidas de protección deben considerar la conectividad entre ambas regiones.
Implicaciones para la biodiversidad
El estudio destaca la importancia de no subestimar la capacidad de movimiento de especies marinas, incluso en casos donde existen barreras geográficas aparentes. «Nuestros resultados refuerzan la idea de que los ecosistemas marinos están más interconectados de lo que pensábamos», señalaron los autores en el artículo.

Además, los hallazgos podrían influir en las políticas de conservación de la ballena fin en el Mediterráneo, donde se estima que quedan menos de 2,500 individuos. La posibilidad de que existan intercambios genéticos con el Atlántico abre nuevas vías para la recuperación de esta especie en peligro.
Próximos pasos en la investigación
El equipo planea ampliar el estudio para incluir muestras de otras regiones, como el Atlántico Norte y el Mar Negro, con el objetivo de mapear con mayor precisión los patrones de migración y conectividad genética de la especie. «Este es solo el comienzo. La genómica nos está permitiendo reescribir lo que sabemos sobre la evolución y distribución de las ballenas», concluyeron los investigadores.
Los resultados del estudio ya están siendo considerados por organizaciones internacionales de conservación, que evalúan cómo incorporar estos hallazgos en sus programas de protección marina.
