Bancos chinos como ICBC y AgriBank han experimentado una disminución en sus beneficios durante los últimos años. Esta situación se agrava por las demandas de Pekín de ofrecer créditos favorables para apuntalar la economía, lo que impacta negativamente en los márgenes de interés netos de las entidades financieras.
Si bien los principales bancos estatales cuentan con reservas de capital que superan los requisitos regulatorios, un fortalecimiento de estos colchones permitiría una mayor capacidad para otorgar préstamos. Además, contaría con mayores recursos para provisionar posibles créditos morosos.
