BatX: Reutilización de baterías de autos eléctricos en Colombia

by Editora de Negocio

El auge de los vehículos eléctricos en Medellín, con un incremento del 169% en las ventas durante el último año, plantea una interrogante crucial: ¿qué destino tienen las baterías de gran tamaño una vez que alcanzan el fin de su vida útil o pierden la capacidad necesaria para ofrecer una autonomía adecuada?

En la mayoría de los casos, especialmente en Colombia, la respuesta es el desecho. Sin embargo, BatX ha encontrado una solución innovadora: transformar lo que la industria automotriz considera un residuo en la materia prima para una nueva fuente de energía limpia.

Fundada en septiembre de 2020 por Pablo Castellanos y Alejandro Camargo, quienes iniciaron este proyecto aún como estudiantes universitarios de Eafit, BatX ha logrado lo que parecía inalcanzable: diagnosticar, reparar y reconfigurar baterías de vehículos eléctricos para su uso en iluminación doméstica o como respaldo energético para industrias, a través de sistemas de energía solar.

Las baterías de automóviles o autobuses eléctricos, diseñadas para soportar grandes cargas y superar las pendientes de Medellín, suelen ser reemplazadas al disminuir su rendimiento, a pesar de conservar una considerable capacidad de carga que puede ser aprovechada en otras aplicaciones, como paneles solares o bicicletas eléctricas.

Actualmente, el país recicla menos del 1% de las baterías usadas y depende casi por completo de la importación de estos componentes. Expertos advierten que la cantidad de vehículos eléctricos en circulación ya excede la capacidad instalada del sistema nacional de gestión de residuos.

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“Estamos utilizando estas baterías, una tecnología crítica para la transición energética, que es costosa y requiere una logística compleja, como si fueran un producto de un solo uso”, explica Pablo Castellanos, cofundador de BatX.

Para Castellanos, el modelo actual es insostenible: “Rara vez se reemplaza una batería, y si se daña y no está cubierta por la garantía, generalmente termina en la basura”. Fue en este punto donde BatX identificó una oportunidad. La empresa desarrolló y patentó una metodología de diagnóstico propia –una especie de “radiografía” para baterías– que permite determinar con precisión el estado de salud de cada celda.

No obstante, el proceso no se basa en el reciclaje destructivo del material, sino en la remanufactura tecnológica: crear un producto nuevo y de alta calidad a partir de materiales reutilizados. “No se trata simplemente de desconectar la batería del vehículo y conectarla a una casa, como algunos podrían pensar. Es un producto de alta calidad y con una ingeniería avanzada, fabricado con materiales reciclados”, aclara Castellanos.

Una vez diagnosticada y reconfigurada, la batería encuentra una nueva aplicación en sistemas de energía fotovoltaica. Si bien un panel solar solo genera energía en presencia de luz solar, los hogares y las empresas requieren electricidad de forma continua, lo que hace esencial el uso de baterías para almacenar la energía.

“Un panel solar no proporciona electricidad durante la noche. Una batería sí lo hace en todo momento que sea necesario”, señala el cofundador, agregando que sus sistemas funcionan como una reserva de energía disponible de inmediato, similar a un tanque de gasolina, pero sin emisiones contaminantes.

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Lo destacable es la prolongación de la vida útil que logran. Según Castellanos, una batería puede tener una duración superior a 8 años en un automóvil y, gracias a su proceso, puede seguir funcionando por más de 10 años en aplicaciones estacionarias (uso en paneles solares o sistemas de respaldo), duplicando así la vida útil del litio y evitando la necesidad de extraer nuevos recursos minerales.

El crecimiento de empresas como BatX está ligado a la realidad del país. Colombia se ha consolidado como líder regional en movilidad eléctrica, y Medellín representa más del 20% de este mercado nacional. Con el aumento de flotas de transporte público eléctrico y un creciente interés por parte de los consumidores, la cantidad de baterías que saldrán de circulación en los próximos años será considerable.

“La cantidad de vehículos eléctricos que circulan actualmente en el país supera la capacidad del sistema de gestión de residuos en Colombia”, advierte Castellanos, señalando el riesgo ambiental que implica la gestión inadecuada de estos componentes, los cuales pueden provocar incendios o contaminar acuíferos.

La empresa, que opera desde un almacén en Guayabal, compartiendo espacio con otras startups sostenibles, recibió recientemente una inversión del fondo de capital privado del Grupo EPM, aunque mantiene su autonomía e independencia.

“No somos una marca de EPM ni estamos bajo su control. Somos una empresa independiente, pero recibimos capital porque EPM reconoce que uno de los grandes desafíos del futuro es asegurar que el país cuente con capacidad de almacenamiento de energía”, afirma Castellanos.

Actualmente, BatX colabora con importantes empresas como Auteco, Celsia y Erco, y cuenta con un equipo de 12 personas, en su mayoría ingenieros jóvenes provenientes de universidades locales.

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BatX representa un cambio de paradigma. Ha demostrado que la economía circular no es solo un concepto ambiental, sino un modelo de negocio rentable que reduce costos –sus baterías pueden ser hasta un 30% más económicas que las nuevas importadas– y disminuye la dependencia tecnológica de Asia.

Como concluye Castellanos, el objetivo principal es evitar el desperdicio: “No se trata de que la batería esté defectuosa o inservible, sino de que existe un potencial de almacenamiento de energía significativo que puede ser reacondicionado y reutilizado”.

En un país que aún debate sobre cómo lograr una transición energética justa, soluciones como la de BatX demuestran que el futuro de la energía no solo reside en su generación, sino también en su almacenamiento eficiente y en evitar su desperdicio.

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