Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Swansea, en el Reino Unido, ha revelado una posible relación entre la longitud de los dedos de los recién nacidos y el tamaño de su cerebro.
La investigación sugiere que el desarrollo cerebral está vinculado a los niveles de estrógeno presentes en el útero durante los primeros meses de gestación. Un mayor índice de la longitud del dedo índice en relación con el dedo anular (conocido como índice 2D:4D) podría indicar niveles más altos de estrógeno en comparación con los de testosterona en el feto.
El estudio involucró la medición de los dedos y la circunferencia de la cabeza de 225 bebés (100 varones y 125 mujeres). Los resultados mostraron que niveles más altos de estrógeno antes del nacimiento en los varones se asociaron directamente con un mayor tamaño de la cabeza, lo que sugiere un aumento en el volumen cerebral. Esta correlación no se observó en las niñas.
Los investigadores enfatizan que esta conexión evolutiva podría ser parte de una ecuación compleja, donde el desarrollo del cerebro humano ha mejorado las capacidades cognitivas, aunque posiblemente a costa de ciertas implicaciones para la salud a largo plazo.
