«¿Cómo haces para volar?». Esta tierna pregunta fue formulada por una niña a la Befana, quien descendió del palacio de la Provincia para repartir numerosas caramelos a los más pequeños. Fue recibida por decenas de niños, a quienes, al aterrizar, prometió: «Traeré muchos dulces y caramelos a los niños, pero desearía para toda Grosseto, mucha paz y serenidad». La Befana del Comitato per la Vita no ignoró ninguna mano extendida para recibir un dulce, ni a aquellos que la llamaban insistentemente para captar su atención. Como siempre, fue un gran momento de asombro, donde los niños regalaron inmensas emociones y el deseo de no crecer nunca, continuando maravillándose y soñando.
El ‘vuelo’ desde el Palacio de la Provincia hasta la plaza fue posible gracias al personal de los vigili del fuoco del Comando cittadino. La iniciativa, organizada como es habitual por el Comitato per la Vita, se centra ahora en la recaudación de fondos para la adquisición de un software con inteligencia artificial para el aparato ’Mim Maestro’, destinado al departamento de Radioterapia del ospedale Misericordia. «Se trata de una actualización de un software –explica el presidente del Comitato per la vita, Oreste Menchetti– de un aparato que fue donado en 2024 a Radioterapia; utiliza inteligencia artificial que reduce drásticamente los posibles errores durante la aplicación. Lo entregaremos pronto a la doctora Rossi del departamento de Radioterapia. Estamos contentos con el éxito del evento y hemos vendido casi las mil calcetas preparadas. Ha sido un éxito».
La Befana del Comitato per la vita se dirigió, como es costumbre, al departamento de Pediatría del Misericordia, donde los niños la recibieron con el mismo entusiasmo y asombro que solo ellos saben expresar.
Porque solo los niños saben crear una atmósfera mágica, logrando involucrar también a los adultos. Incluso a aquellos que ayer permanecieron con la mirada alzada, esperando ver a la Befana ‘volar’ sobre la plaza. Un vuelo ligero como los pensamientos de los más pequeños, quienes buscan sí los caramelos, pero sobre todo necesitan seguir soñando. Y para ello, hacen preguntas: «¿Cómo haces para volar?».
Maria Vittoria Gaviano
