En el marco de la celebración del centenario del nacimiento de Luciano Berio (1925-2003), la Philharmonie de Paris publica por primera vez en francés la edición completa de los escritos del compositor italiano. La traducción del italiano corre a cargo de Marilène Raiola, bajo la dirección de Angela Ida de Benedictis.
Según explica Angela de Benedictis, miembro del consejo científico de la fundación Paul Sacher de Basilea y responsable de esta importante obra de casi 700 páginas, el objetivo no es ofrecer una edición crítica o una antología para especialistas, sino presentar la esencia del pensamiento y las reflexiones de una de las figuras más destacadas de la vanguardia del siglo XX, revelando la vitalidad de un espíritu curioso y visionario. Cada texto incluye la fecha de redacción y revisión, mientras que un apartado de “Fuentes” ofrece contexto editorial y detalles sobre su génesis. Esta publicación se basa en la edición italiana original de 2013, Scritti sulla musica, publicada con motivo del décimo aniversario de la muerte de Berio.
La recopilación de los escritos de Berio, que abarcan cursos, conferencias, discursos, notas de conciertos, estudios analíticos y homenajes, se organiza en cuatro secciones, guiadas por la idea de la polifonía del compositor: “Reflexionar”, “Hacer”, “Dedicación” y “Discutir”. La cronología de los textos (de 1952 a 2003) se mantiene en cada sección, junto con un apéndice que reúne escritos de las cuatro categorías principales. Entre las secciones tercera y cuarta, se incluye un dossier fotográfico con imágenes de Berio, sus colaboradores (como Bruno Maderna), Edoardo Sanguineti, Umberto Eco (cuya introducción “En los tiempos del estudio” acompaña el volumen), Cathy Berberian y Talia Pecker Berio.
Un puente entre la música culta y popular
La obra de Berio se inicia con las Quattro Canzoni popolari (1947) y culmina con la Sequenza XIV para violonchelo (2002), en la que resuena el tambor Kandyan de Sri Lanka. Su conexión con la música popular es innegable, al igual que su habilidad para trascender géneros y estilos. “Me gustan mucho las canciones”, afirmaba el compositor de Folksongs, cuya profunda comprensión de la historia de la música resulta impresionante. Stravinsky, a quien llamaba “el padre Igor”, fue su mentor, y le dedicó un poema tras su fallecimiento, así como un artículo en 1982. “De hecho”, escribe Berio, “su neoclasicismo también debe entenderse a la luz de su inextinguible e incisivo deseo de posesión”.
Reflexiones sobre el futuro de la ópera
Más allá de la voz, el instrumento principal para el compositor italiano, es la relación entre el texto y la música lo que invita a la reflexión. Berio anticipaba “el entierro de la ópera” y dedicó varios artículos a explorar el teatro musical –Problema de teatro musical, Ópera o no, Diálogo entre tú y yo, entre otros–, analizando sus obras escénicas y abordando la compleja relación entre texto y música. Consideraba que la idea de teatro musical se asemejaba al estilo representativo barroco, que busca representar la realidad de forma interdisciplinaria, explorando nuevas formas de experiencia a través de la música. Un ejemplo de esto es A-Ronne, un documental para cinco actores basado en un poema de Edoardo Sanguineti, donde “hay poca música, pero los criterios que la organizan son musicales”. Berio buscaba una coherencia sintáctica y expresiva que trascendiera el significado literal del texto. El artículo “Poesía y música – una experiencia” recuerda su papel pionero en el uso de nuevas tecnologías, empleando la voz de Cathy Berberian y el texto Ulises de James Joyce para explorar el potencial de la electrónica en el tratamiento del lenguaje y la revelación de su polisemia.
Aspirar a la totalidad
La lectura de estos escritos ofrece una visión cautivadora de la personalidad multifacética de un compositor que buscó abrazar todas las lenguas y culturas (Coro), fusionar el gesto, la palabra y la música (Sequenza III) y conectar mundos, entre memoria e invención, como en el emblemático tercer movimiento de su Sinfonía, escrito sobre “el esqueleto de Gustav Mahler” (Scherzo de la Sinfonía n.º 2). Mahler, un espejo en el que Berio parece reflejarse, un músico de múltiples facetas – “ […] ecléctico, progresista, banal, patético, extraño, manierista y universal”.
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