La dismorfia muscular, también conocida como “bigorexia” o “anorexia inversa”, es un trastorno específico dentro del espectro del trastorno dismórfico corporal. Se caracteriza por una preocupación obsesiva con la idea de que el cuerpo no es lo suficientemente grande o musculoso. Incluso aquellos que son percibidos por otros como estando en buena forma física pueden verse a sí mismos como pequeños e insuficientes.
Las personas con dismorfia muscular a menudo se involucran en comportamientos repetitivos, como revisarse constantemente en el espejo, realizar ejercicio excesivo (especialmente levantamiento de pesas), consumir grandes cantidades de proteínas mientras limitan la ingesta de grasas, y utilizar suplementos o drogas para aumentar la masa muscular, como los esteroides anabólicos. Estos comportamientos pueden causar angustia significativa e interferir con la vida social, laboral o académica.
La dismorfia muscular es más común en hombres y niños que en mujeres. Estudios indican que aproximadamente el 2.2% de los adolescentes varones y el 1.4% de las adolescentes en Australia cumplen con los criterios para este trastorno. Investigaciones previas sugieren una prevalencia del 5.9% entre estudiantes universitarios y entre el 13.6% y el 44% entre levantadores de pesas varones.
Los signos de advertencia incluyen una preocupación excesiva por los músculos, la apariencia física, el tamaño del cuerpo, el peso, el ejercicio y la alimentación, que impacta negativamente en la calidad de vida. Las personas afectadas pueden aislarse de sus actividades habituales y amigos debido a estas preocupaciones. El uso de esteroides anabólicos y otras sustancias para mejorar el rendimiento físico también es una señal de alerta, ya que pueden tener efectos perjudiciales para la salud mental y física, incluyendo irritabilidad, agresión, paranoia y problemas de salud mental.
