Los mercados europeos han cerrado la jornada del 15 de mayo con tendencias predominantemente negativas, en lo que algunos sectores han calificado como un «viernes negro» para la región. La debilidad de los índices financieros se ha visto impulsada por una combinación de tensiones geopolíticas y ajustes en sectores clave.
Entre los principales índices europeos, destaca la caída de la bolsa de Milán, que registró un descenso del 1,3%, mientras que en Londres la pérdida fue más moderada, situándose en una caída del 0,43%.
El sentimiento negativo del mercado ha estado fuertemente influenciado por la decepción generada tras el vertice entre Donald Trump y Xi Jinping, así como por el estancamiento en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán. Estos factores han generado incertidumbre, impactando directamente en la volatilidad de los índices.
Asimismo, se ha observado una presión a la baja en el sector tecnológico, donde se han producido realizaciones de beneficios, especialmente mediante ventas en el segmento de los semiconductores. En paralelo, la jornada también ha estado marcada por el seguimiento del precio del petróleo y la dinámica de los índices que, en diversos puntos, han interactuado con niveles récord antes de los recientes retrocesos.
