El ex jefe de la diplomacia europea y antiguo ministro de Asuntos Exteriores español, Josep Borrell, considera que la escalada bélica en Oriente Medio es, en gran medida, consecuencia de la falta de una estrategia clara por parte de Donald Trump. Borrell advierte que el único freno real para el presidente estadounidense podría provenir de la presión de los mercados financieros. “Lo único que puede parar a Trump son los mercados financieros”, afirmó en una entrevista concedida al programa La noche en 24 horas de TVE.
Según Borrell, la respuesta de Irán busca precisamente generar inestabilidad económica en Estados Unidos: “Lo único que puede parar a Trump es que suban los tipos de interés del dólar americano, que aumente la inflación y que tenga problemas internos”.
El actual presidente del Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB) señaló que Estados Unidos ha entrado en el conflicto con Irán sin un plan definido, influenciado por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien ya tenía la decisión tomada de atacar al régimen iraní. “Trump no tenía más plan que bombardear y luego ya veremos”, comentó, calificando esta estrategia como extremadamente peligrosa debido a sus posibles consecuencias a nivel regional y global.
Borrell cuestiona si realmente se cree posible un cambio de régimen en Irán por la fuerza, recordando los fracasos de intentos similares en Afganistán e Irak: «¿De verdad creen que van a cambiar el régimen de Irán así?».
El ex alto representante de la Unión Europea también criticó el estilo político del presidente estadounidense, describiéndolo como alguien con “la sensación de tener la edad mental de un niño de diez años”, y definiéndolo como un “narcisista patológico” capaz de defender posturas contradictorias en un corto período de tiempo.
Europa y la pérdida de su rol como referente moral
Durante la entrevista, Borrell criticó la división interna de la Unión Europea en relación con los conflictos en Oriente Medio. Explicó que el organismo comunitario lleva décadas fracturado en esta cuestión, y la guerra en Gaza ha exacerbado estas diferencias.
Países como España, Irlanda, Bélgica y Eslovenia han adoptado posiciones más críticas con la actuación israelí en Gaza tras el ataque de Hamás, mientras que otros gobiernos europeos han evitado tomar partido. Esta divergencia se ha acentuado en la actual guerra con Irán, donde “solo España ha tenido el valor de decir que era un ataque al derecho internacional”.
Borrell también cuestionó las declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y criticó la “cacofonía europea” actual, argumentando que la Comisión se ha pronunciado sobre temas que no son de su competencia. “El Tratado dice claramente que la Comisión no representa a la Unión en política exterior y de defensa”, recordó, señalando que esta función corresponde al Consejo Europeo presidido por António Costa.
Borrell considera que la postura europea en la guerra de Gaza ha debilitado su credibilidad internacional: “El mundo no ve a Europa como un faro moral. Si alguna vez lo fuimos, ese faro está enterrado bajo las ruinas de Gaza”, afirmó, añadiendo que la falta de sanciones efectivas contra Israel ha erosionado la autoridad europea en la defensa de los derechos humanos.
Riesgo de una crisis energética mundial
El ex jefe de la diplomacia europea advirtió sobre la posibilidad de que la guerra con Irán provoque una crisis energética global. A su juicio, la escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán podría afectar gravemente el suministro de petróleo y gas. “Lo que están haciendo EE.UU. E Israel es crear una crisis energética mundial”, reiteró.
Borrell recordó la crisis del petróleo de 1973, cuando los países árabes restringieron el suministro a Occidente y el precio del crudo se multiplicó por cuatro. “Todavía no estamos en ese escenario, pero si se cierra el estrecho de Ormuz, una cuarta parte del petróleo mundial y mucho más gas dejarían de llegar al mercado”, advirtió.
El estrecho de Ormuz es un corredor energético clave a nivel mundial, y su bloqueo tendría un impacto devastador en los mercados. Mantenerlo abierto, según Borrell, requeriría una operación naval a gran escala. “Alguien tendría que enviar una flota de guerra, y ese solo puede ser Estados Unidos”, señaló.
En este contexto, Borrell insistió en que la escalada militar no solo amenaza con ampliar el conflicto en Oriente Medio, sino también con desencadenar consecuencias económicas de alcance mundial. “El país más poderoso del mundo no puede iniciar una guerra abierta como esta sin prever sus efectos”, lamentó.
