Un hallazgo paleontológico excepcional en Nueva Gales del Sur, Australia, está reescribiendo la comprensión de la preservación de fósiles. Bajo tierras de cultivo, un equipo de investigadores del Instituto de Investigación del Museo Australiano ha descubierto una ventana a una selva tropical perdida que floreció hace entre 11 y 16 millones de años, durante el Mioceno.
Lo extraordinario de este sitio, conocido como McGraths Flat, no es solo la antigüedad de los fósiles, sino el medio en el que se conservaron. En lugar de encontrarse en rocas sedimentarias comunes como esquisto o arenisca, los restos fósiles están incrustados en goethita, un mineral rico en hierro de colour rojo intenso. Este mineral, tradicionalmente considerado incapaz de preservar detalles finos, ha capturado y preservado organismos con una claridad asombrosa.
El estudio, publicado en la revista Gondwana Research, revela que las partículas de hierro llenaron y capturaron estructuras celulares enteras, preservando desde órganos de insectos hasta pigmentos de ojos de peces y delicados pelos de arañas. Se han encontrado plantas, arácnidos, insectos, peces y plumas, muchos con un nivel de fidelidad que rivaliza con los lechos de fósiles más célebres del planeta.
Un gran ejemplo de esta preservación excepcional es la de una araña atrapadora de trampas, conservada con cada uno de sus pelos intactos, y un pez con sus células de pigmento ocular aún visibles. Este descubrimiento desafía las suposiciones existentes sobre dónde y cómo se forman los fósiles excepcionalmente preservados, ofreciendo a los geólogos un nuevo conjunto de criterios para la búsqueda de depósitos fósiles similares en otros continentes.
En el Mioceno, McGraths Flat no era la tierra seca que es hoy. Las condiciones cálidas y húmedas sustentaban una selva tropical densa, hogar de una rica biodiversidad. Este hallazgo proporciona una visión detallada de este antiguo ecosistema, revelando la vida tal como existió hace millones de años.
