Un estudio reciente de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW Sydney) en colaboración con el Instituto Australiano de Neurociencia NeuRA, sugiere que bostezar podría desempeñar un papel en la eliminación de desechos del cerebro. La investigación, publicada en la revista Respiratory Physiology & Neurobiology, utilizó imágenes de resonancia magnética (MRI) en tiempo real para observar lo que sucede dentro del cráneo durante un bostezo, una respiración normal y una respiración profunda.
El equipo, liderado por la Profesora Lynne Bilston de la UNSW School of Biomedical Engineering, descubrió que durante un bostezo genuino, el líquido cefalorraquídeo (LCR) y la sangre venosa fluyen simultáneamente fuera del cráneo. En contraste, durante la respiración profunda, el LCR fluye hacia el cráneo mientras que la sangre venosa continúa fluyendo hacia el corazón. Incluso simular un bostezo con una respiración profunda no produce el mismo efecto en el flujo del LCR.
El líquido cefalorraquídeo es un fluido que rodea y protege el cerebro y la médula espinal, proporcionando amortiguación y transportando nutrientes y desechos. Este estudio, que involucró a 22 participantes, revela un patrón de dinámica de fluidos inesperado. La investigación sugiere que bostezar podría contribuir a la circulación de fluidos alrededor del cerebro, ayudando a mantener un entorno cerebral estable.
Aunque el estudio es de escala relativamente pequeña, los hallazgos abren la posibilidad de una conexión entre bostezar y procesos como la eliminación de desechos cerebrales, el retraso del envejecimiento y las enfermedades neurodegenerativas.
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