Con la llegada del frío, los cubitos de caldo se disparan en las compras. Prácticos, rápidos y económicos, pero no siempre saludables. Detrás de su formato compacto, estas ayudas culinarias a menudo están repletas de sal, grasas ocultas y aditivos. Esta es la conclusión del nutricionista Jean-Michel Cohen en su última Guía de compra para comer bien 2025, donde analiza las referencias más populares del mercado.
Cubitos que parecen inofensivos, pero que acumulan puntos negativos. “Un cubito de caldo es, ante todo, sal”, recuerda Jean-Michel Cohen. Y las cifras lo confirman: en muchos productos, la sal es el primer ingrediente. Esta presencia masiva suele ir acompañada de glutamato, jarabe de glucosa o aceite de palma.
Los peores cubitos de caldo según Jean-Michel Cohen
Si confía en las grandes marcas, tenga cuidado con las ilusiones. Algunas referencias muy populares se encuentran en la lista negra del nutricionista. A la cabeza: el Caldo de verduras mediterráneo Knorr, acusado de un exceso de aditivos y un preocupante nivel de sal. “Bajo su apariencia de simple caldo de verduras sin conservantes, se esconde una mezcla de aditivos, pero sobre todo sal y un potenciador del sabor que ocupa el segundo lugar!”
La misma observación se aplica al Caldo bio de hierbas y aceite de oliva Knorr, que solo contiene un 2% de aceite de oliva y un 5% de hierbas. La versión “caldo de pollo marmiton” tampoco escapa a las críticas, debido a sus grasas poco saludables, aromas y azúcares. Finalmente, el Caldo Kub bio de ave Maggi es señalado por la presencia de sal, azúcar y manteca de karité.
“Algunas marcas se aprovechan de su imagen saludable para ocultar un cóctel de aditivos”, advierte el médico, citado por Doctissimo, quien insta a no fiarse de los mensajes de marketing como “bio” o “sin gluten”.
Las mejores alternativas y cómo evitarlos
Afortunadamente, no todo está perdido. Tres productos Maggi destacan, comenzando por el caldo líquido de ave 100% natural, apreciado por su composición sencilla y su Nutri-Score B. El único inconveniente es la presencia de aromas naturales. Le sigue el caldo de verduras del mercado, considerado impecable. “¡Un caldo como el que se podría preparar en casa! Es un excelente producto”, según Jean-Michel Cohen. El caldo Kub de verduras mediterráneas Maggi, aunque contiene azúcar y manteca de karité, sigue siendo una opción menos grasa.
Sin embargo, el mejor caldo sigue siendo el que se prepara uno mismo. Una cebolla pochada, algunas verduras de temporada, un poco de tomillo, y listo, como indica la revista Notre Temps. Reserve el caldo, congélelo en una cubitera: práctico y sin aditivos. Y para las salsas, las hierbas, las especias o las carcasas de ave son excelentes caldos caseros. “Un buen caldo es aquel que casi podrías volver a hacer en casa.”
