El primer ministro de Bulgaria, Rumen Radev, ha respaldado el controvertido acuerdo energético entre Estados Unidos y Rusia para importar diésel, distanciándose así de la postura oficial de la Unión Europea. La medida busca aliviar los elevados precios del combustible, mientras el bloque comunitario condena el pacto por financiar la guerra en Ucrania.
El anuncio del presidente estadounidense Donald Trump sobre el levantamiento temporal de las sanciones al diésel ruso ha abierto una brecha diplomática en Europa. La gran mayoría de los socios comunitarios rechazan la medida al considerar que aporta fondos directos al Kremlin. El gobierno búlgaro ha optado por respaldar el entendimiento comercial argumentando la urgencia de abaratar los costos energéticos para los ciudadanos y la industria.
Pence pide a Trump rescindir el acuerdo de diésel con Putinhttps://t.co/guXToNh7cg
Bulgaria rompe filas frente a Bruselas
Desde la llegada de Rumen Radev al cargo a comienzos de 2026, Sofía se ha consolidado como una voz disidente frente a las directrices de Bruselas respecto al conflicto en Ucrania. A su llegada a una cumbre europea, el primer ministro búlgaro defendió con contundencia el pacto bilateral que permite relajar los castigos económicos del Departamento del Tesoro estadounidense hasta abril de 2027.
Rumen Radev, primer ministro de Bulgaria, se preguntó a través de Euronews cuál era el problema actual en Europa, señalando que eran los altos precios del combustible.
Kiril Dmítriev defendió el acuerdo de diésel entre Rusia y Estados Unidos y afirmó que beneficia a ambos países y a los mercados globales. Washington flexibilizó sanciones para facilitar los suministros; Ucrania y autoridades europeas cuestionan la decisión.#Rusia…
Esta postura contrasta con la condena unánime del resto del bloque. La alta representante comunitaria Kaja Kallas cuestionó qué contrapartida ha ofrecido Moscú, advirtiendo que en realidad está aumentando los ataques contra civiles y contra la infraestructura civil.
Liberan reservas de combustible ante las elecciones
El núcleo del acuerdo negociado por la Casa Blanca contempla la liberación inicial de 300.000 toneladas de diésel ruso al mercado estadounidense y mundial. Habrá entregas adicionales previstas para noviembre y los meses sucesivos hasta alcanzar un millón de toneladas. Washington justifica la medida en la necesidad de frenar el encarecimiento de los carburantes —con precios medios del diésel en Estados Unidos situados en torno a US$6,28 por galón— a las puertas de las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

Expertos consultados señalan que el volumen pactado cubre una fracción mínima del consumo diario estadounidense, estimado en unos 3,6 millones de barriles de diésel al día.
Rechazo bipartidista en el Congreso y respuesta de Kiev
La decisión de suspender temporalmente las sanciones sobre el sector energético ruso ha provocado una fuerte reacción bipartidista en el Congreso estadounidense.
La autorización estadounidense para comercializar #diésel ruso refleja una contradicción entre las sanciones del Congreso y la nueva disposición de la Casa Blanca a relajar sus presiones a Moscú. ✍️ @MiraMilosevich1https://t.co/oRLoOIW06k
Críticos destacados como el exvicepresidente Mike Pence calificaron el pacto como una traición al legado del fallecido senador Lindsey Graham, impulsor de una ley de sanciones aprobada apenas semanas antes. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski descalificó el entendimiento. Lo calificó como una inversión en una guerra que debe terminar, no prolongarse. El gobierno de Kiev mantiene su ofensiva sobre las refinerías rusas a pesar de las presiones de Washington para frenar dichos ataques.
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