Investigaciones recientes sugieren que el butirato, un compuesto producido por las bacterias intestinales, podría mejorar la eficacia de las vacunas. Estudios indican que este metabólico activa las células inmunitarias, fortaleciendo la respuesta del organismo a la vacunación.
En particular, se ha observado que el butirato incrementa la producción de anticuerpos en la mucosa, lo que podría ser crucial para proteger contra patógenos que ingresan al cuerpo a través de las vías respiratorias o digestivas. Estos hallazgos sugieren que la salud de la microbiota intestinal juega un papel importante en la inmunidad y la respuesta a las vacunas.
Los científicos continúan investigando cómo manipular la microbiota intestinal para optimizar la respuesta inmune y mejorar la protección que ofrecen las vacunas.
